8 de enero de 2009

31:14

Es como un barco mercante, que trae su alimento desde muy lejos. (NBD)

En la sierra aún hay mujeres que caminan entre cinco a seis horas para ir al pueblo más cercano. No hay carreteras, ni pueden comprar la despensa en línea. A dos cuadras de mi casa se ha abierto un pequeño supermercado, equipado y con precios accesibles.

Caminar cinco horas o dos cuadras es una gran diferencia. Lo que me hace pensar en que “mi realidad” es muy distinta a “la realidad” de miles de mujeres en el mundo. ¿Qué de las mujeres que hoy por hoy no encuentran alimento debido a la guerra, al hambre y la inflación? Mujeres en Zimbabwe que ven a sus hijos morir o que están infectadas por el sida o que necesitan miles de monedas para una hogaza de pan. Mujeres en Gaza que han visto a sus seres queridos morir y que carecen de electricidad y de abastecimiento básico.

Estos barcos mercantes merecen mi admiración, pero también mi ayuda económica (existen grupos internacionales de confianza que pueden hacerles llegar un poco de pan) y espiritual (la oración todo lo puede).

Un tributo a estos navíos de fortaleza.

4 más comentan...:

Isa dijo...

Mi amada escritora, estas mujeres son dignas de admirar y también de imitar.
Hagamos lo que esté a nuestra disposición,bajo nuestras propias circunstancias, pero siempre apoyándonos en Aquel que nos amó y nos lavó con su sangre.
Un fuerte abrazo para ti.

• Jessie • dijo...

A veces uno quisiera hacer más que sólo comentar sobre estas cosas.. a veces se puede, a veces se puede hacer ante los ojos de todos y a veces no... a veces sólo queda la oración que al final de cuentas siempre debió ser nuestro primer recurso.

sgv dijo...

Tienes razon. Yo deseo cada vez estar mas involucrado en "enviar" ayuda a otros con mas necesidad.

Seamos como "barcos mercantes"

Michel... dijo...

Barcos mercantes, realidades asimétricas... Todo me suena tan conocido y la respuesta sigue estando allá arriba.