6 de febrero de 2009

Mentes dementes

Hay mentes que se enfocan tanto en sí mismas que distorsionan la realidad. Todos me envidian. Soy mejor que los demás. Mi raza es superior. Merezco lo mejor. Nací para triunfar. Soy un digno receptor del poder. Dios me ama más que al resto. Dios me dará todo lo que le pida.

Hay mentes que se enfocan tanto en los demás que distorsionan la realidad. Todos me miran. ¿Qué pensarán de mí? ¿Cómo tenerlos contentos a todos? No merezco nada. Soy inferior. Nadie me quiere. Jamás tendré lo que deseo. Dios me ama menos que al resto. Dios nunca me dará lo que le pido.

La mente es demente. Entonces ¿qué hacer? La mente no se debe enfocar en sí misma ni en los demás. No debe buscar agradar a los otros ni a sí misma. Solo Dios puede regresarla a ese término correcto y sano, tan difícil de obtener.

Una mente sana piensa con cordura de sí misma, pero ama a los demás. Una mente sana se sabe amada por Dios, ni más ni menos que el resto. Una mente sana pide con las manos abiertas, pero no en señal de demanda, ni con incredulidad, sino con contentamiento.

Vete, mente demente. Trato de disciplinar mi propia mente. Una lucha, una batalla, y no puedo sola, pero sí con la ayuda de quien creó todas las mentes del mundo. ¿O estoy demente?

9 más comentan...:

Claudia L. dijo...

No, no estás demente, este artículo es muy lúcido. Ando en la misma lucha, pero además de saber que necesito la ayuda de quien creó todas las mentes también me doy cuenta de que es importantísima la compañía de otras mentes despiertas en Él, que dudan, que cuestionan su propia mente, como dicen por ahí: pensar sobre lo que uno piensa. Ayer hablaba con mi hermana. Tenemos casi la misma edad (de hecho ahora mismo ambas tenemos la misma edad hasta que yo cumpla años), y nadie me conoce como ella, además de hermana es mi amiga intima aunque somos muy diferentes en muchos sentidos. Nos hablamos claro así que nos damos cuanta cuando la una o la otra está o pensando demasiado en sí misma o demasiado en otros y nos llamamos a la cordura. Ayer hablaba con ella sobre esto mismo que escribes hoy. A las dos nos cuesta mucho y es una enorme bendición tener a alguien que te diga: mira, la cosa no es así, date cuenta en lo que estás pensando, poder hablarlo. Un fuerte abrazo. Gracias por recordarnos estas cosas.

Keila dijo...

Gracias por comentar, Clau. A mí también me gusta rebotar mis ideas en otras personas "de-mentes" para así ver si estoy cayendo en un extremo peligroso.

El Peregrino dijo...

Hola Keila, planteas preguntas honestas, que debiéramos hacernos con cierta frecuencia, para afinar nuestro punto de mira.

Coincido con Claudia, no eres demente, sino que tienes claridad "de mente". Gracias por compartirla.

Gusmar Sosa dijo...

No sé si estas demente.Perro me acabas de contagiar con esa oraci´n!
Saludos.

Verdad (3 Juan 1:3-4) dijo...

Creo que el remedio para la mente se encuentra en seguir la dirección de la palabra. "lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino". Creo que esos pies no tienen dirección si primero la mente no pasa por la luz de Dios.Como dice: "derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo". La mente humana no es digna de confianza ninguna:
"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?" -Jeremías 17:9 Creo que todos los que hemos proclamado el nuevo nacimiento tenemos que estar día a día en una lucha. (Gá. 5:17) En esta lucha no estaremos solos si permitimos que Dios venga y more dentro de nosotros en sus tres personas. De eso se trata la perseverancia que obtendrá la victoria (Mateo 10:22, Filipenses 3:13-15)

Tinkerbell dijo...

Acabas de resumir en unos cuantos párrafos todo lo que aprendí en el primer módulo del diplomado :)

Patricia dijo...

Es muy cierto lo que comentas, Keila. Como cuesta enfocarse y mantenerse en equilibrio... Ciertamente un punto para reflexionar.

Alejandro Vazquez dijo...

Que buena reflexion Keila,
He empatizado con la situación algunas veces, la que a veces puede ser demente.
Bendiciones!

Brisa Nocturna. dijo...

Todos tenemos nuestro lado demente, en el buen sentido de la palabra.
Me gustó mucho esta reflexión Keilita.
=)