Contaba los días, las horas y los segundos para verlo. Me fastidiaban las interrupciones, y los minutos en el autobús se hacían eternos. Mi corazón saltaba al leer sus mensajes o escuchar su voz por teléfono, pero yo deseaba verlo con mis propios ojos; estar allí, cara a cara. Y por fin lo vi. No puedo describir el maravilloso encuentro después de una separación de días.
Entonces me quedé fría. Si este encuentro había sido emocionante, ¿qué sería de aquel otro encuentro con el Dueño de mi vida? De su parte, sé que será perfecto, conmovedor, increíble. Sé que ningún otro encuentro se comparará a ese; sé que ninguna otra emoción me estremecerá tanto; sé que lloraré, que reiré, que el tiempo se detendrá y que ya no habrá final.
Pero con tristeza también reconozco que no ansío ese encuentro tanto como mis encuentros terrenales. A veces no presto atención a sus mensajes ni me interesa oír su voz. Incluso, en una fría introspección, hay veces que incluso pienso que "su venida" interrumpirá "mi vida".
Con vergüenza y humillación agacho la cabeza y pido perdón. Ya decía Pablo que habrá recompensas para los que "aman su venida", pues creo que en realidad son muy pocos lo que forman parte de este selecto grupo. Yo quiero pertenecer a él, así que debo trabajar mucho en ello. Quiero estar lista para mis encuentros, pero en especial para ese.
12 más comentan...:
Siempre que digo esto, soy mal interpretada, he escuchado que soy desde cobarde,egoista,hasta petulante, asi que ya estoy acostumbrada. LLevo años con ese deseo, ese esperar.Son pocos los dias que no lo piense.Me resulta dificil encontrar tres motivos juntos para no desearlo con toda el alma, apartando la necesidad de que todos escuchen de Cristo primero.
En fin, como dirias tu, solo divago...
Un abrazo.
Pienso que lo que nos sucede es que estamos temporeramente en este estuche que se llama cuerpo.¿Quién nos librará de él? (Rom. 7:24)Al estar aquí, se nos hace difícil ver a Dios cara cara, no imposible. (II Reyes 6:17)Cuando cerramos nuestros ojos a este mundo corruptible podemos ver el mundo incorruptible que hay más allá. El enemigo buscará la manera de que nos entretengamos lo más posible con lo que vemos aquí, para que no veamos nuestro destino. De seguro que si le vemos tal cual es él conoceremos porque se le llama "el Deseado de todas las naciones"(Hageo2:7)Mientras tanto caminemos como viendo al invisible.(Hebreos 11:27)
Hola, me uno a tu ataque de sinceridad, yo también creo que no amo la venida del Señor como debería amarla. Al leer el inicio de tu entrada pensé que sería un desborde de romanticismo por la 2da. venida, jeje, ¡perdón!, ¡eso pensé! ¡PERO QUÉ! Seguí leyendo y ví que no caíste en eso como otros caen cuando se ponen románticos con la venida del Señor.
Sinceramente me uno a tu sentido de vergüenza interna al reconocer que me hace falta mucho para poder llegar a orar con todo mi corazón: "¡Ven, Señor!"
Noel.
www.laaventuradecomponer.com
El Salvador.
En eso consiste la buena batalla de la fe (I Tim. 6:12) y tenemos un escenario social ya descrito de antemano que atentaría contra nuestra misma fe (Lucas 18:8). Es nuestro deber no dormirnos. Dormir en este caso significa perder nuestra devoción, primer amor o entrega.(Mateo 25:5)(I Tes.5:6.
Es más que una batalla, es una "buena batalla" que ejerce oposición fuerte y que debe ser resistida hasta llegar a nuestra meta. (II Timoteo 2:5)
Wow! eso es cierto Keila! Su venida interrumpira mi vida, mis planes, mis sueños? Me he estremecido... Ay! Dios perdoname y ayudame tambien!
Keila! Me identifico con lo que escribes.
Amar su venida...
Lo que he escuchado es planear como si fuera a suceder dentro de mil años y estar preparados como si fuera hoy mismo.
Saludos.
Mensaje que te enfrenta
Gracias por tu sinceridad, me identifico con tus palabras y me uno a tu deseo final.
Mi Keila preciosa, ya somos toda una legión que participamos de tu deseo y petición de oración. No sólo te pasa a ti.Sigamos unidos en esta esperanza bienaventurada.
Keila, coincido contigo y sí, muchas veces enredados en el trajín de lo cotidiano perdemos de vista esa preciosa esperanza bienaventurada, esa expectativa, ese anhelo. Una vez leí de alguien que tenía sobre su escritorio un cartel que decía "Tal vez hoy". Que el Señor nos ayude a que ese sea nuestro pensamiento al abrir los ojos cada mañana. Un abrazo.
A veces deseo su venida, pero reconozco que no por amor, sino para escapar.
QUIERO AMAR SU VENIDA por EL y solo El. AMEN
A mí también me cuesta trabajo pensar en su venida como un gran anhelo, Él me ha dado una vida tan feliz que a veces me cuesta creer que puedo ser aún más feliz a Su lado y por la eternidad.
Estoy atrapada en este cuerpo, en este tiempo, en esta mente terrenal que no puede abarcar Su eternidad y lo sublime de ese último encuentro.
Gracias por compartir, por sincerarte, por divagar...
Publicar un comentario