23 de abril de 2009

Atrapada


Tienes el tiempo medido; sabes cuánto tardarás. Pero deciden componer las calles de tu ciudad; en todos lados levantan el asfalto y repavimentan, o construyen segundos pisos y vías alternas.

Entras al subterráneo cuyo tiempo se calcula con eficacia; siempre son los rigurosos quince o veinte minutos. Ese día, tarda más de la cuenta; se detiene diez minutos en una estación. Nadie te avisa qué ha pasado. ¿No hay servicio o se descompuso otro tren? ¿Cómo saberlo? Solo sabes que la gente se balancea, se desespera, y todos estamos apretados el uno contra el otro; hace calor; estamos sudando.

Sales y tomas taxi; el taxista te informa que la ciudad es un caos —¡como si no te hubieras dado cuenta! Unos policías dirigen el tránsito pero en poco ayudan. Miras el reloj. Vas retrasado para tu cita. Quieres gritar o patalear, llorar o quejarte. ¿Con quién? ¿De qué? Es solo un día más en una gran ciudad. Y por mucho que te estreses, no puedes hacer nada más. Solo decirte: Debí salir media hora antes.

8 comentarios:

Verdad (3 Juan 1:3-4) dijo...

¿Somos dueños de nuestro tiempo o a veces son otros los que lo determinan?

Sales temprano a trabajar, luego un conductor que viene detrás irresponsablemente se distrae mirando hacia el lado y viene a chocar tu vehículo.

Te bajas de tu auto de malhumor y ves que ya no llegarás a tiempo a tu trabajo. Pasará mucho rato en lo que llega el guardia, la grúa, etc.

Entonces, en lo que estuvo a tu alcance, hiciste lo que pudiste.

Hablando de lo espiritual a veces sucede que nuestro tiempo creemos tenerlo medido. Toda una vida para buscar a Dios. Otros esperan el último minuto para dar su paso de fe. A veces te podrás encontrar moribundo en una cruz crucificado y a tu lado el Hijo de Dios invitándote a reconocerlo. A otros, la vida los sorprende en su juventud y parten a su destino eterno sin haber tomado la desición importante, arrepentirse hacia Dios.

Luego, cuando abrimos los ojos en la eternidad, miramos hacia atrás de lo que pudo ser. (Lucas 16:19-31)

elim-el oasis de Eva dijo...

Lo siento Keila ...

Triple dijo...

Ya no sé cuántas medias horas antes tenemos que salir de casa para llegar a tiempo.
Un abrazo fuerte amiga.

Jenny dijo...

Vives en Lima?

Isa dijo...

¡Entiendo perfectamente! ¡ay! Creo que a todas nos ha pasado, mínimo una vez, ¡sigh!
Un fuerte abrazo para que te sientas reconfortada amiguita.

Francisco dijo...

Keila, me tomaba 5 horas, o a veces más en tiempo de lluvia, para ir y venir del trabajo. Finalmente decidimos salirnos de la ciudad, lo pusimos en manos de Dios y acá estamos. Considéralo. Te dará otra perspectiva.

Saludos, Paco Aguirre. Desde Aguascalientes

Brisa Nocturna. dijo...

:S bueno pero llegaste verdad?...a veces siento que el trafico ciertos dias es manejado por seres perversos!

sgv dijo...

Trafico, Particularidad de la hermosa ciudad de Mexico!

Hace unos años en este pequeño pueblo en Bolivia, no era el trafico lo que te "atrapaba" era el lodo en el camino donde todo vehiculo quedaba estancado por horas, a veces, dias! Ahora tenemos carretera :-) pero como toda modernizacion, trae otras desventajas.

Que se puede hacer en muchas de estas situaciones que no podemos cambiar?

Lo que unico donde libremente podemos cambiar es en nosotros mismos!

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