
No fueron tus calles ni tus callejones. No fueron tus edificios ni tu historia. Supongo que se trató de la fusión de tu belleza que solo realzó algo más eterno y duradero: el amor de Dios. Un amor que me ha regalado cosas indescriptibles, un amor que me ha envuelto en sus brazos fuertes, un amor que me ha concedido deseos de antaño.
Hace muchos años pasé por tus calles, pero de noche y con una misión de “pisa y corre”. Hoy me detuve a caminar por tus empedrados, pero mi mano no estaba vacía, y mi corazón rebosaba. ¿Y sabes, Guanajuato? No te hubiera visto con los mismos ojos en el pasado, porque aún no recibía el obsequio que hoy tengo.
Y no lo tengo porque lo merezca ni porque haya hecho nada para obtenerlo. No lo tengo porque sea yo buena persona o haya conseguido alcanzarlo. Lo tengo por pura “gracia”, esa palabra que se ha colado a mis entrañas y que ha calado mis huesos hasta lo más profundo de mi ser, allí donde a veces revolotean mariposas y a veces arde mi bilis, allí donde lloro en silencio y donde río en secreto.
Esa “gracia” solo me dice que hoy soy lo que soy y tengo lo que tengo porque así le ha complacido a Dios que sea. Y por eso, Guanajuato, me quedo con tus calles y tus leyendas, con tus casas y con tus fuentes, con tu memoria y con tu historia, y lo pongo como el fondo del paisaje, pues en primer plano están mis dos amores, que hicieron de ti, unas vacaciones inolvidables.
Una transeúnte más,
Keila
Hace muchos años pasé por tus calles, pero de noche y con una misión de “pisa y corre”. Hoy me detuve a caminar por tus empedrados, pero mi mano no estaba vacía, y mi corazón rebosaba. ¿Y sabes, Guanajuato? No te hubiera visto con los mismos ojos en el pasado, porque aún no recibía el obsequio que hoy tengo.
Y no lo tengo porque lo merezca ni porque haya hecho nada para obtenerlo. No lo tengo porque sea yo buena persona o haya conseguido alcanzarlo. Lo tengo por pura “gracia”, esa palabra que se ha colado a mis entrañas y que ha calado mis huesos hasta lo más profundo de mi ser, allí donde a veces revolotean mariposas y a veces arde mi bilis, allí donde lloro en silencio y donde río en secreto.
Esa “gracia” solo me dice que hoy soy lo que soy y tengo lo que tengo porque así le ha complacido a Dios que sea. Y por eso, Guanajuato, me quedo con tus calles y tus leyendas, con tus casas y con tus fuentes, con tu memoria y con tu historia, y lo pongo como el fondo del paisaje, pues en primer plano están mis dos amores, que hicieron de ti, unas vacaciones inolvidables.
Una transeúnte más,
Keila
5 más comentan...:
Guanajuato y todo nunca jamas sera igual en tu vida!
Apreciada Keila, noto sobre tus letras, un inmenso deseo, profecia plegaria para bendición de los Pueblos.
Me agrada, me lleva a ver cuánto hace falta de nosotros esa mirada de Gracia.
Dad de Gracia...
Un Abrazo de Familia.
Alguien anda taaaaaaannn enamorada :)... Guanajuato es hermoso!!
¡Guanajuato! Precioso, sin y con compañía.Sin y con amor. Sin nada y con mucho: ¡Guanajuato!
Un fuerte abrazo.
Que bello! :)
Aqui esta el tema y el titulo de una nueva novela!
Abrazos.
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