2 de abril de 2009

Carta a Susana


Querida tía,

Te voy a echar de menos. Aunque no convivimos muchos años, lo poco que estuvimos juntas me marcó para siempre. Me acuerdo que recién llegaba a vivir con mi abuelita en su casita de “muñecas” (por chiquita), cuando ella resbaló en el baño y terminó en el hospital.

A raíz de eso, tú viniste a la ciudad para cuidarla y atenderla. Cuando salió del hospital, te quedabas con ella en el cuarto de casa de las tías, y allí platicábamos cuando yo regresaba del trabajo.

Te gustaba ir por unos tacos con los Alvarado, o por unas quesadillas por la tarde. Cocinabas sabroso: arroz, espagueti, milanesas. A veces veías telenovelas, pero no cualquiera, te gustaba elegir con cuidado una historia que no fuera demasiado simple. Cantabas a viva voz y reías con ganas.

Cuando yo regresé a vivir a mi casa, nuestras visitas fueron más esporádicas, pero jamás dejaré de dar gracias a Dios porque estuvimos juntas una vez más el año pasado. Mi corazón se derritió cuando observé lo mucho que te costaba respirar, pero me admiré de tu perseverancia.

Un tanque de oxígeno no te iba a mantener confinada a tu casa, así que fuiste con nosotros a comer, de compras y a desayunar. En suma, alabo tu espíritu guerrero. Me diste tres maravillosos primos que han ocupado un lugar especial en mi corazón. Me hiciste reír y pasarla bien, sobre todo cuando mi abuelita estaba en sus peores momentos.

Pero no puedo dejar de mencionar tu fe. Dios te ha llevado con él, y aunque hay lágrimas en los ojos, hay paz en el corazón. Pues allá no necesitarás tanques de oxígeno, ni se te dificultará respirar. Allá te encontrarás con tu mamacita y podrás descansar. Pero aún más, allá estarás con tu Señor, y en sus brazos, no habrá más dolor, ni enfermedad, ni quebranto.

Tu sobrina,

Keila

10 comentarios:

Claudia Lama dijo...

Abrazos.

elim-el oasis de Eva dijo...

Gracias por compartir esta carta tan personal.

Triple dijo...

Esa es nuestra esperanza. Lo siento.

Brisa Nocturna. dijo...

Lo siento mucho.
Un gran abrazo.

sgv dijo...

"...y el morir es ganancia."

Ella ha ganado TODO!

Verdad (3 Juan 1:3-4) dijo...

Lamento la partida de tu tía. Recibe un abrazo, y oro para que recibas un abrazo de fortaleza de nuestro Señor. Te comparto estos dos versos:

"Porque este Dios es Dios nuestro eternamente y para siempre; El nos guiará aun más allá de la muerte". -Salmo 48:14

"Pero la salvación de los justos es de Jehová, Y él es su fortaleza en el tiempo de la angustia". -Salmo 37:39

Isa dijo...

¡Ay,mi Keila! Unas lágrimas me han salido al recordar a Susana, que al igual que tú, después de que salí en el '80, ya no pude tener oportunidad de volver a verle, pero nos recordaba y la recordábamos por los saludos que podíamos mandarnos a través de diferentes amigos y hermanos en común.
Aunque mi corazón se siente tristón, sé que ella está en mejor lugar a donde pronto iremos a encontrarle y donde nunca más habrá dolor, llanto, enfermedad.
Gracias por abrir tu corazón y compartir mi amada escritora.

Lisi dijo...

Keila, lo siento tanto. Qué difícil es decir adiós, aunque sepamos que no es para siempre. Un fuerte abrazo.

Alí Reyes H. dijo...

Al menos hay una escritora que salvará su memoria. Gracias por ser tú.
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No acostumbro a ventilar opiniones políticas en estos menesteres, pero no puedo evitarlo porque este es un blog que tiene que ver con cine.

Resulta que el Gobierno venezolano acaba de prohibir que se proyecten pelìculas norteamericanas en dicho paìs, con el pretexto de que son películas que le dan ejemplos capitalistas e inmorales a la juventud. Calculen ustedes el grado de intolerancia de dicho gobierno.

Magdalena dijo...

Keilita, un gran abrazo. Te acompaño.

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