22 de mayo de 2009

Divagando sobre el problema real (1)

Un demonio experto aconseja a su sobrino en el libro de CS Lewis (Cartas del diablo a su sobrino). Haríamos bien en escuchar:

“Debes traer al paciente a la condición en la que pueda practicarse un auto-examen de una hora sin descubrir ninguno de los hechos sobre sí mismo que son perfectamente claros para cualquiera que ha vivido con él en la misma casa o ha trabajado con él en la misma oficina”.

¿Qué nos dirían nuestros familiares y colegas que debemos cambiar si fueran honestos con nosotros? O más bien, si nos atreviéramos a preguntar.

“Es curioso cómo los humanos piensan que nosotros (los demonios) les ponemos cosas en la mente: en realidad nuestro mejor trabajo se lleva a cabo si logramos mantener cosas fuera”.

El problema no es lo que entra, sino lo que sale. El problema está adentro. ¿Qué cosas trata el enemigo de mantener fuera? Pienso que la ‘verdad’.

“Lo indicado es dirigir la malicia de tu paciente a sus vecinos inmediatos —a los que ve día a día— y enviar su benevolencia a los más remotos, a gente que no conoce. Entonces la malicia se vuelve real y la benevolencia imaginaria”.

¿A quién trato bien y a quién mal? En definitiva, cuesta más tratar bien a aquel con quien convivo a diario.

El problema real, entonces, está dentro de mí.

8 comentarios:

Regino Mosquera dijo...

Querida Keila, esta reflexion me pone a pensar en esa linea delgada entre las fuerzas del mal y nuestra propia concupiscencia.
Saludos. Un Abrazo desde Venezuela.

Triple dijo...

¿Y este nuevo look? Me gusta... percibo un cambio drástico en tí :)

Víctor dijo...

Aún no he leído este libro de C. S. Lewis, pero voy a tratar de encontrarlo.

Isa dijo...

Mi Keila preciosa, este libro de Lewis, está ¡super! Gracias por recordarlo. Muy cierto lo que dices. ¡Sigh!. Además, tu blog está muy bello, principesco dirìa yo. No cabe duda que eres "Bella" por aquello de los libros.
Reciba la bella princesa un besito cibernético de esta fan suya.

Verdad (3 Juan 1:3-4) dijo...

Creo que el tema que tratas es sobre el fruto del Espíritu y las obras de la carne. Si Dios está afuera, entonces no podemos hacer el bien. Sin embargo, nos invita a ser llenos de él. Si estamos vacíos de Dios entonces tenemos un corazón negro que actúa muy mal. Si le abrimos el corazón a Dios entonces podemos expresar el fruto que brota de él. La meta de los demonios es que nadie sea lleno de Dios, en cambio ellos quieren llenar al hombre de maldad. Si los demonios logran impedir que el hombre le cierre las puertas a Dios y lo mantengan afuera, entonces, quienes moran dentro son ellos y conducen al hombre a hacer el mal. Pero sucede lo contrario cuando llega Jesús.(Efesios 5:18, Stg. 1:14, Gálatas 5:19-22, Stg. 4:1, Mateo 12:44, I Cor. 3:16, Juan 14:23, Marcos 1:25, Lucas 4:35)

Magdalena dijo...

Keilita, ¿y el cambio de look??? Is it fairy tales now? I'll be loyal to Austen and Brontës for both of us then, jeje.

Claro que el problema está adentro. Pero la Solución también vive allí, si dejamos que entre. Me gusta mucho la imagen de los sueños rotos. Yo acabo de escribir algo muy similar, ¡creo que estamos sintonizadas!

Un abrazo

sgv dijo...

Acabo de leer la biografia de C.S. Lewis, quisiera volver a leer algunos de sus libros pero no los tengo ahora conmigo y ese de las cartas no lo he leido todavia, pero espero hacerlo algun dia!

El problema dentro de mi:
Romanos 7:24

kevin martinez, a new eagle dijo...

he estado leyendo "gracia abundante" de juan buyan y tu articulo me viene como anillo al dedo a mi lectura y a las cosas que estoy atravesando

doy gracias a Dios por que si el empezo la obra en nosotros, el la acabara, pues no depende ne nosotros sino de Él.

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