14 de mayo de 2009

Sonrisas, ternura, inocencia


Sonrisas, ternura, inocencia. Aceptan la vida con gratitud, no con exigencia. Abrazan sin preguntarse qué pensará el otro, solo dan. Acarician sin dobles intenciones. Besan sin prejuicios. No temen el porvenir, si acaso solo se preguntan si habrá más diversión.

¿Meditan en el pasado? No lo creo. Por lo menos no recuerdo haberlo hecho. Viven el hoy y el ahora. Estudian y aprenden por el placer de hacerlo. Aman y son amados porque es parte de su esencia.

¿A qué hora perdimos dicha magia? ¿En qué momento renunciamos a esa paz? Que Dios nos ayude a volver a ese estado de dependencia en Él. Que nos guíe de nuevo a los senderos de la inocencia. Que nos regale el corazón abierto para amar a otros y dejarnos ser amados por otro sin las desconfianzas del adulto.

En otras palabras, que surja el niño/la niña que traemos dentro.

8 comentarios:

Triple dijo...

Cuando tienes niños cerca eso es más fácil, quizá por eso Dios nos permite ser padres y abuelos, para siempre tener niños cerca y aprender de ellos a ser más sencillos, más felices, más incondicionales ¡a disfrutar más la vida!

Isa dijo...

Mi amada escritora, precisamente a eso se refería el Señor cuando dice que seamos como niños. Es precioso recibir el amor de ellos, sin prejuicios. Bien dices, que perdimos ese placer de gozar el presente y lo demás...¡dejárselo a Dios!
Bendiciones preciosa.

Víctor dijo...

A mí se me cae la baba al suelo cuando Josué y Nora me dicen un "te quiero", o sin venir a cuento me dan un abrazo o un beso. El Señor hace todas las cosas muy bien.

Lisi dijo...

Esta mañana estaba triste, J de 3 años lo notó, se acercó. Primero me dijo, "no estés triste", me dio una palmadita y un beso. Le pareció que el camisón que llevaba era de princesa, así que dijo que debíamos bailar, lo cual hicimos mientras ella cantaba. ¡Esa ternura e inocencia me consolaron como nada en el mundo!

Y, sí, se pierde cuando empezamos a llevar todo el peso del mundo encima de nuestros hombros. Si tan solo aprendieramos que nuestros hombros no están hechos para ese peso, pero que hay unos hombros que sí que lo están - los de Dios - volveríamos a ese sentir de la niñez.

sgv dijo...

"Abrazan sin preguntarse que pensara el otro" TELL ME ABOUT IT!

Soy bendecido con estar rodeado de niños todos los dias y recibir mucho cariño...sin medida!!

Yo deseo aprender a madurar pero con el niño adentro de mi!

Tengo un blog con una lista de cosas que quiero imitar de los niños, ya lo leeras en un futuro.

Claudia Gonzalez Cañas dijo...

Sí, ¿Cuándo la perdimos?, es increíble, y me doy cuenta más aún cuando veo todos los días esa magia en los niños.

Brisa Nocturna. dijo...

sobre todo amar como los niños, sin desconfianza...
dura cosa! pero cierta.

jadid dijo...

Los niños quien los entiende por eso me gusta cuando a veces nadie me entiende; los niños quien los defiende por eso me gusta porque Solo Jesús dijo dejad a los niños venid a mi porque de los tales es el reino de los cielos y me siento seguro; los niños quien los busca para algo importante por eso me gusta cuando nadie me busca porque no necesito sentirme importante; los niños quien no quisiera nacer de nuevo y ser como ellos por eso me gusta porque en Dios he nacido de nuevo y puedo aprender a ser como un niño.

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