15 de junio de 2009

Divagando sobre la crítica

Todos caemos en el grave error de criticar. Según el diccionario, criticar significa “censurar, notar, vituperar las acciones o conducta de alguien”. No me refiero en este apartado a la crítica que examina o juzga una obra de arte, sino a la acción de murmurar y condenar a otras personas.

Ahora bien, todos nos encontramos algunas veces del lado que critica, y en otras del que es criticado. Y solo cuando se nos juzga, comprendemos lo dañina y dolorosa que resulta la censura.

Es por eso, que divago en lo siguiente:

Es más fácil criticar que actuar.
Resulta más sencillo enumerar las cosas que no me gustan y veo mal en ciertas prácticas o acciones.
Por lo tanto, la próxima vez que esté a punto de señalar algo, me preguntaré: ¿y qué podría yo hacer para cambiar la situación?
Entonces tendré dos opciones: hacer algo constructivo o callarme. La primera conlleva un esfuerzo de mi parte, la segunda me hará ser parte del problema, pero ceder a la tentación de criticar.

Es más fácil criticar que comprender.
Toma más tiempo buscar a la persona e indagar sobre el porqué de sus acciones, que acudir a un tercero para murmurar.
Por lo tanto, la próxima vez que esté a punto de censurar algo, me preguntaré: ¿qué motivó a la persona a actuar así?
Entonces tendré dos opciones: acudir a la persona en cuestión y conversar; o dejar a un lado la crítica pues carezco de la información completa.

Es más fácil criticar que amar.
Generalmente criticamos a las personas que envidiamos o que se parecen a nosotros o tienen los mismos defectos.
Por lo tanto, la próxima vez que esté a punto de juzgar algo, me preguntaré: ¿qué cosas buenas tiene esta persona?
Entonces tendré la opción de obedecer o desobedecer al mandato divino de “amar al prójimo como a mí mismo”.

Divago sobre la crítica porque la boca es perversa. Tristemente, cuando criticamos, envenenamos a otras personas con nuestras palabras. Hay mucho más que decir, pero por ahora, no añado más.

Solo que la próxima vez que piense criticar, primero debo analizar mis intenciones, y como seguramente serán las incorrectas, más me valdrá más callar.

8 comentarios:

Verdad (3 Juan 1:3-4) dijo...

Es muy cierto que “criticar” significa “censurar a alguien o algo”. Criticar lleva una connotación negativa. Es decir, el que lo hace tiene como intención resaltar el lado negativo de una persona o cosa. La palabra criticar no aparece en la Biblia. Sin embargo no podemos confundir cuando se le reprende al malo las acciones, con el hecho de “criticar”. Por ejemplo, en la Biblia vimos el caso cuando Juan Bautista censuró al mismo Herodes por tener la mujer de su hermano Felipe. A veces lo que parece ser crítica no lo es, porque conlleva la intención de hacer el bien y no el mal. Dios le ordena a los justos a censurar la maldad (Is. 56:10-12, Ez 33:1-9, I Sam 2:12-36; Pr 13:8; Tito 2:15; II Tim 4:2; Efesios 5:11) El vocabulario “reprender”, “exhortar”, “prohibir” (Marcos 9:38) se puede parecer a una crítica, pero no es igual. En la Biblia cuando los apóstoles o profetas reprenden las acciones de los malos a veces parece que están criticando pero no es así. (II Tim. 3; II Pedro 2:17; Judas 1:12; III Juan 1:9; Mt 23:27; Lucas 13:32; Hechos 7:54).

Magdalena dijo...

No es lo mismo tener "espíritu crítico" que "espíritu criticón". Creo que el primero es esencial en la vida. El segundo, que es al que te refieres, sólo daña, y no tiene nada de positivo. çojalá sepamos tener clara esa diferencia...

Un besote, saludos!

sgv dijo...

Ahora ya no tengo excusas, tengo opciones! Gracias Keila!

Vega dijo...

Muchísimas gracias por un post tan didáctico, ojala no lo olvide nunca porque la murmuración es algo terrible que el Señor no tolera "No andarás chismeando en medio de mi pueblo".
Un orden tajante.
Un abrazo y bendiciones.

Claudia Gonzalez Cañas dijo...

En ciertas ocaciones es sabio callar.

Linda tu reflexión Kei.

Jadid dijo...

Hola es muy bonita la reflexión creo que siempre tendemos a criticar con una motivación por envidia, celos, y mas cosas pero cuando nace una critica nacida por amor te va a decir la verdad y talvez surta el mismo efecto en mi me dolera al igual que alguien con malas motivaciones critique pero no me dejara tirado me leventara o me dira que debo hacer.
Saben he aprendido a escuchar ambos tipos de criticas y las dos me han ayudado porque las dos me diran algo que talvez yo no estoy viendo y aun de las dos tipos criticas hay cosas que no son ciertas y tengo que desechar. Creo que la critica no la podremos evitar pero si puedo encausarla para mi bien. La critica duele pero si la sabemos tomar nos puede ayudar a mejorar y madurar.

Brisa Nocturna. dijo...

Creo que la cuestión dañina está en la critica como un hábito incontrolable, buscando errores y maldad donde no los hay.Eso es como alimentar un vicio.

Pero cuando la base de cuestionar es el amor y el deseo de crecer, tanto la critica como la autocritica es un buen camino para no caer en males peores.

Como humanos, seguramente muchas veces las intenciones estarán mal enfocadas o mal expresadas, pero no por eso dejan de ser un deseo de busqueda sincero y más cuando queremos seguir al Maestro.

Prefiero el riesgo de aprender y lanzarme, aunque sea juzgada o criticada, que otorgar mi silencio por temor a lo mismo.

Buen tema Keilita, buen tema.

Un abrazo.

*DeNiSSe* dijo...

Bien dice Santiago que la lengua es como un pequeño fuego que cuando se sale de control, arrasa con todo y es cierto que es muy fácil criticar, lo triste es que cuando vemos el daño, es imposible regresar las palabras que lastimaron, que destruyeron, pero todos tenemos la opción de callar o ayudar... bendiciones!!!

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