
Su esposo la dejó por otra. Ella pensó: “no valgo la pena lo suficiente para que luche por mí”.
Su padre la golpeaba. Ella pensó: “no valgo la pena lo suficiente para que alguien me acaricie”.
Su mujer lo engañó con otro. Él pensó: “no valgo la pena lo suficiente para que ella me sea fiel”.
Su novia lo cambió por uno con más dinero. Él pensó: “no valgo la pena lo suficiente para que ella se case conmigo”.
Mojaba la almohada con sus lágrimas, hasta que alguien tocó su hombro. “Vales tanto la pena”, le dijo una voz, “que dejé mi casa por ti para venir a un mundo de dolor. Vales tanto la pena, que morí por ti. Vales tanto la pena, que aquí estoy”.
Vales la pena. Es solo cuestión de querer escuchar.
Su padre la golpeaba. Ella pensó: “no valgo la pena lo suficiente para que alguien me acaricie”.
Su mujer lo engañó con otro. Él pensó: “no valgo la pena lo suficiente para que ella me sea fiel”.
Su novia lo cambió por uno con más dinero. Él pensó: “no valgo la pena lo suficiente para que ella se case conmigo”.
Mojaba la almohada con sus lágrimas, hasta que alguien tocó su hombro. “Vales tanto la pena”, le dijo una voz, “que dejé mi casa por ti para venir a un mundo de dolor. Vales tanto la pena, que morí por ti. Vales tanto la pena, que aquí estoy”.
Vales la pena. Es solo cuestión de querer escuchar.
6 más comentan...:
Amén
¡Que este mensaje llegue a muchas personas... igual que nos llegó a nosotras!
Gracias...
Necesitaba estas palabras...
Gracias por estas palabras, hoy más que nunca las necesitaba un montón. Dios te bendiga!!!
¡Hay que ver como llegas a tocar el corazón!. Gracias, Keila.
Gracias por recordarnos que somos lo que somos es por Él.
Besitos.
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