7 de octubre de 2009

Adiós, Anglo


La vida está llena de capítulos que terminan y que comienzan, y esta semana se ha cerrado un capítulo más. No digo adiós, sino hasta luego, pero me pongo a remembrar.

Llegué al Anglo (The Anglo) para cursar el COTE (un Teacher’s de la universidad de Cambridge). Era yo muy joven para tomar el curso, pero me aceptaron, y allí conocí a buenas compañeras con las que ya no seguí trabajando.

Pensé que el Anglo se había terminado para mí, pero entré a la universidad y debía trabajar para sostenerme (y pagar la colegiatura), así que busqué a Martha Marín, quien me recordaba del COTE (donde por cierto tuve excelentes tutoras: Hedy y Anita), y empecé a laborar en esa institución.

Mi primer grupo fue un Intermedio 6, con el libro de Challenge. No recuerdo bien qué hice o qué no hice, pero Eva (la actual gerente) me apoyó mucho. De allí, solo fueron buenos recuerdos. Grupos y más grupos con los que me encariñé. Alumnos que se volvieron mis amigos, como Liliana. Compañeras que dejaron su huella en mi corazón, y que más aún, me brindaron su amistad.

Brenda y Magda cantando musicales conmigo, Cristy y Jess soñando con ir a Inglaterra (y nunca fuimos juntas, ¿eh?), Julieta y Molly con sus cuidados maternales, Lucy enseñándome a ser mejor tutora y diciéndome “muñeca”, las Karens, sonrientes y soñadoras, una en Suiza, otra por el rumbo. Sandra, primero alumna, después compañera, llena de buen humor. Norma, Sonia, Alex, Mario, Ariadna, Lidia, Judith, Gaby, ¡muchos más!

Estos diez años en esta institución me trajeron muchas satisfacciones como maestra, pero sobre todo como ser humano. Espero haber dejado una huella en mis alumnos, a los que tanto disfruté. Pues algo me queda claro: amo dar clases. Soy maestra y no lo niego. Me llena de energía y vitalidad estar frente a un grupo y explicar el Past Perfect o dirigir un juego. Canciones, dinámicas, actividades, cursos para maestros (que disfruté inmensamente, sobre todo el dirigido a Pre-escolar).

Gracias, alumnos. Gracias, compañeros. Gracias, amigas. Gracias, Anglo. Alguien me dijo: “El Anglo es adictivo”. Me parece que tuvo razón.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ahora si que me hiciste llorar. Y claro que dejas huella no solo como maestra, que para mi la mejor. Me encantó ser tu alumna no sabes todo lo que aprendí de ti, y es para mi todo un honor el tenerte como amiga. Te extrañaremos, no hay duda, pero tambien te digo hasta luego con toda la esperanza de volvernos a encontrar.

Liliana

Isa dijo...

Keila preciosa, siempre duele cerrar una puerta, pero es necesario para caminar en otros caminos que por fuerza debemos de caminar, y qué hermoso hacerlo en el Señor, tomadas de la mano del hombre que escogimos para amar.
Besitos.

Magdalena dijo...

Keilita,

So true, so addictive. Fue un placer que coincidiéramos allí. Por algo Dios nos puso en el mismo tiempo, en grupos semejantes. Y ahora es un gusto considerarte mi amiga. Gracias por todo lo que has aportado a mi vida. Un besote.

Anónimo dijo...

Pues si que es adictivo el Anglo, mira que yo me he quedado siempre con ganas de regresar y seguir estudiando, pero razones de pe$o$ no me lo han permitido. Te van a extrañar tus alumnitos...

Claus

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