1 de diciembre de 2009

Divagando sobre la generosidad

Leí ayer una frase que llamó mi atención. Contaba la historia de una viuda pobre que dio una ofrenda de dos blancas, dos monedas de poca monta. Pero lo que le atrajo, fue una frase en la que Jesús se refiere al resto de los dadores. Dice que ellos daban de lo “mínimo que les sobraba”.

Esta frase me sacudió. ¿Por qué? Porque me parece que hablaba de mí, y de muchos más de este siglo y época moderna. ¿Cuánto damos? ¿Cuánto de nuestro dinero usamos para el beneficio de los demás? Se acercan fechas de alegría y de buena voluntad, pero ¿hasta dónde va nuestra generosidad?

Quizá traducimos nuestro altruismo como dar lo mínimo de lo que nos sobra. Después de pagar deudas, comprarnos regalos a nosotros mismos y a la familia, invertir en comida para el gran banquete navideño, entonces, de lo que nos sobra, quizá damos unas cuantas moneditas.

¿Y a eso llamamos generosidad? ¿Eso consideramos que se encuentra en la liga de un corazón compartido y compasivo? Si lo escribo, es porque cojeo de este pie, el del dinero. Sinceramente, me siento avergonzada porque no he aprendido a dar, mucho menos como esa viuda pobre. Ella dio todo lo que tenía. Unos, en cambio, solo damos lo mínimo de lo que nos sobra.

5 comentarios:

Brisa. dijo...

Buenísimo.
Debemos decir..."Señor, enseñanos a dar".
Un abrazo.

Javi Melaza dijo...

Creo que no eres la única que cojeas de ese pie (el del dinero), creo que la mayoría (me incluyo) de nosotros cojeamos de ese pie. Tenemos que hacer como escribió Brisa "Señor, enseñanos a dar", pero que no quede en palabras nada más, sino en hechos.

Saludos.

yshua dijo...

yo creo que la razon por la que no compartimos nuestro "dinero"es por q definitivamente no tenemos la fe de saber o creer que DIOS nos lo va a regresar duplicado...y tenemos miedo a quedarnos sin el en algun momento... bueno esa es mi humilde opinion... por cierto muyy intersante tu blog, mis felicitaciones sinceras...

Jadid dijo...

Es lo que mas me hace sufrir y lo mas fuerte es creer que es mío o me lo gane, porque a veces pienso que si lo doy a él me lo regresara duplicado y eso es conveniencia, y no fé, creo que debo pensar que él me lo ha confíado y aun debo pedirle sabiduría, fé y ayuda para ordenar mi prioridades y saber en donde,como y cuando lo invierto, y que si mi deseo es solo administarlo bien o el de invertirlo de tal manera que las ganancias que repercutan en la eternidad.

Isa dijo...

¡Keila,linda! Quiero decir que lo que dices es cierto, pero hay que mantenerse siempre "afinado",
como un instrumento en una Sinfónica, para que cuando el "Director", diga: ¡ahora! siempre estemos listas.
No acostumbro a dar de lo que me sobra, sino de lo que tengo, doy.
Y no es sencilla la lucha, porque siempre salen muchas cosas en las cuales puedo invertir o tener para mi propio gusto, pero es el Señor el que mueve a hacerlo.
Gracias por compartir con nosotros.
TQM.

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