15 de diciembre de 2009

Winnie Pooh: lección 1


Es imprescindible un tentempié. No podemos funcionar sin detenernos a eso de las once de la mañana para un refrigerio; así lo hacía Pooh, así que confiemos en su sabiduría. Aún en medio de una importante cacería de efelantes, uno debe buscar ese “poquito” que llene el “huequito” en el estómago para lograr pensar con más claridad. ¡Por algo en las escuelas se celebra el famoso recreo! ¿Qué haríamos sin esos momentos de gloria? Me acuerdo de mis emparedados o tortas de jamón. Quizá ahora se me antoja más una manzana o unas rebanadas de jícama con sal y limón, pero no olvidemos que el tentempié es más que nada, una bienvenida interrupción.

2 comentarios:

sgv dijo...

Soy loco de los tentempies!

Isa dijo...

¡Ya súmame a tu lista de locos mi keila!

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