Comencé este blog como un ejercicio de inspiración y para comunicarme con mis lectores. Sigo con este blog como un ejercicio de inspiración y para comunicarme con mis lectores. Sin embargo, he visto a lo largo de estas trescientas y tantas entradas que este blog me ha traído cosas inesperadas.
Me ha reconectado con gente de mi pasado o de otros países.
Me ha provisto de nuevas amistades que ahora estimo de forma muy especial.
Me ha animado en los días difíciles.
Me ha permitido poner mi granito de arena en la blogósfera.
Aún así, con tristeza he visto blogs que empiezan y terminan de modo fugaz. He visto blogs que deben ser sometidos al anonimato para bienestar de los escritores. He visto blogs que deben recurrir a la invitación pues lectores malintencionados atacan y desvían los temas de conversación.
Ya lo dije una vez y lo repito. Un blog es un pedacito de casa. Yo, el que escribo, te invito a que me leas y me acompañes. Cuando te visito, también pretendo respetar y no atacar. Si tú me invitas a tu casa, no llegaré criticando las cortinas o apuntándote con una pistola.
Pero a veces las cosas no suceden así, y me conduelo con los blogs que ya no son; con los blogueros que ya no escriben; con los que ahora sacan blogs sin ton ni son y solo llenan el espacio para vender, atacar o herir.
Quizá algún día, yo también deba tomar decisiones drásticas en cuanto a mi blog. Por lo pronto, con sinceridad y humildad, te agradezco que sigas leyéndome y acompañándome, pero sobre todo, respetando mi espacio.
31 de marzo de 2009
Divagando sobre blogs
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Divagaciones
27 de marzo de 2009
Meme de números
Para romper la rutina, este es el meme de los números del 1 al 13:
1 - novio (se llama Abraham)
2 - cajas de Amazon que estoy esperando con libros y un CD, y que ya tardaron más de un mes
3 - amigas que nos apodamos "las comadritas" (Vicky, Claus y yo mera)
4 - amigas que formábamos el grupo selecto en la secundaria (Adriana, Claudia, Flor y yo mera; ¿dónde están, chicas? ¡Les perdí la pista!)
5 -minutos que tomo para caminar y estirarme después de escribir un capítulo
6 - libros publicados hasta la fecha (Guerreros de la Luz, Retratos de la familia de Jesús, Palomas, Zoo-rpréndete y aprende de los animales, La fortaleza, Donají)
7 - gorras colgadas junto al escritorio (y que no uso con frecuencia salvo cuando voy al gimnasio)
8 - (número que forma parte de mi apellido) 8a = Ochoa
9 - casas antes de llegar a la mía
10 - vueltas que debo dar en la alberca para cubrir 500 metros
11 - años cuando me bauticé
12 - pares de zapatos que tengo (contando botas)
13 - días que cuento desde el 1 de junio para mi cumpleaños
Tu turno...
1 - novio (se llama Abraham)
2 - cajas de Amazon que estoy esperando con libros y un CD, y que ya tardaron más de un mes
3 - amigas que nos apodamos "las comadritas" (Vicky, Claus y yo mera)
4 - amigas que formábamos el grupo selecto en la secundaria (Adriana, Claudia, Flor y yo mera; ¿dónde están, chicas? ¡Les perdí la pista!)
5 -minutos que tomo para caminar y estirarme después de escribir un capítulo
6 - libros publicados hasta la fecha (Guerreros de la Luz, Retratos de la familia de Jesús, Palomas, Zoo-rpréndete y aprende de los animales, La fortaleza, Donají)
7 - gorras colgadas junto al escritorio (y que no uso con frecuencia salvo cuando voy al gimnasio)
8 - (número que forma parte de mi apellido) 8a = Ochoa
9 - casas antes de llegar a la mía
10 - vueltas que debo dar en la alberca para cubrir 500 metros
11 - años cuando me bauticé
12 - pares de zapatos que tengo (contando botas)
13 - días que cuento desde el 1 de junio para mi cumpleaños
Tu turno...
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Memes
25 de marzo de 2009
Divagando sobre la obediencia
—No tienes que entender para obedecer. Ya te lo dije, Hugo, ¡no metas los dedos en la toma de corriente o te vas a electrocutar!
—¿Pero qué es electrocutar?
—¿Por qué es malo comer tantos dulces?
—Se te pican las muelas.
—¿Qué de malo tiene que se me piquen las muelas?
A veces queremos entender para obedecer o aceptar una orden. Pero así como los niños no alcanzan a comprender la trascendencia de una orden tan simple como: toma más leche; supongo que nosotros no percibimos ni la mitad de los beneficios que nos trae el obedecer un simple mandato de Dios.
Aún así, en ocasiones, siento que me gustaría entender las razones, el porqué y el para qué. Quizá eso me facilitaría la obediencia, pero entonces ¿dónde queda la vida de fe?
—¿Pero qué es electrocutar?
—¿Por qué es malo comer tantos dulces?
—Se te pican las muelas.
—¿Qué de malo tiene que se me piquen las muelas?
A veces queremos entender para obedecer o aceptar una orden. Pero así como los niños no alcanzan a comprender la trascendencia de una orden tan simple como: toma más leche; supongo que nosotros no percibimos ni la mitad de los beneficios que nos trae el obedecer un simple mandato de Dios.
Aún así, en ocasiones, siento que me gustaría entender las razones, el porqué y el para qué. Quizá eso me facilitaría la obediencia, pero entonces ¿dónde queda la vida de fe?
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Divagaciones
23 de marzo de 2009
El pequeño lujo
Lo consideraba un pequeño lujo, de los muy contados que tenía y se regalaba cada mes. De hecho, ni siquiera lo sentía pues se lo descontaban de la tarjeta de crédito. Cuando recibió la oportunidad de disfrutarlo, se repitió que en cuanto llegara el momento, lo dejaría sin problemas.
Ese día llegó y ella se dio cuenta que no había sido sincera. Se había aferrado al estatus que el pequeño lujo le ofrecía; se había encariñado con lo que el pequeño lujo le brindaba física y emocionalmente; se había acostumbrado a saber que el pequeño lujo estaba allí cuando ella quisiera.
Había leído sobre la sencillez. De hecho, anhelaba una vida de sencillez. Era solo un pequeño lujo. Pero el día que debió renunciar a él, le dolió. Fue como asistir a un funeral. Lo comparó a la nostalgia que experimentó cuando perdió a su primera mascota. Entonces recapacitó y aceptó la verdad.
Ese pequeño lujo había anidado en su corazón; quizá hasta se había construido su propio nicho.
Y siempre dolerá perder algo querido; siempre habrá lágrimas en un adiós. Pero algunos adioses son necesarios para crecer y madurar; algunos adioses son vitales para la sanidad del alma; algunos adioses son indispensables pues no hay lugar para dos cosas, y a veces, esos pequeños lujos, abusan del espacio, y estorban a lo que realmente importa.
Así que ella le dijo adiós al pequeño lujo, y una parte de su alma descansó. Aunque un diminuto rincón de su ser todavía se pregunta si algún día volverá a disfrutar de ese pequeño lujo.
Ese día llegó y ella se dio cuenta que no había sido sincera. Se había aferrado al estatus que el pequeño lujo le ofrecía; se había encariñado con lo que el pequeño lujo le brindaba física y emocionalmente; se había acostumbrado a saber que el pequeño lujo estaba allí cuando ella quisiera.
Había leído sobre la sencillez. De hecho, anhelaba una vida de sencillez. Era solo un pequeño lujo. Pero el día que debió renunciar a él, le dolió. Fue como asistir a un funeral. Lo comparó a la nostalgia que experimentó cuando perdió a su primera mascota. Entonces recapacitó y aceptó la verdad.
Ese pequeño lujo había anidado en su corazón; quizá hasta se había construido su propio nicho.
Y siempre dolerá perder algo querido; siempre habrá lágrimas en un adiós. Pero algunos adioses son necesarios para crecer y madurar; algunos adioses son vitales para la sanidad del alma; algunos adioses son indispensables pues no hay lugar para dos cosas, y a veces, esos pequeños lujos, abusan del espacio, y estorban a lo que realmente importa.
Así que ella le dijo adiós al pequeño lujo, y una parte de su alma descansó. Aunque un diminuto rincón de su ser todavía se pregunta si algún día volverá a disfrutar de ese pequeño lujo.
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Cuentos
19 de marzo de 2009
Está escrito

Me gustó la película "¿Quieres ser millonario?" Si bien no pienso contarles la película, pues vale la pena verla, sí deseo divagar sobre el tema central de esta cinta: el destino.
Resulta difícil creer en el destino cuando uno también confía en el libre albedrío o la oportunidad que tenemos de elegir el camino a tomar. Por ejemplo, a veces me pregunto:
Cuando encuentro a mi “media naranja”, ¿ya estaba escrito? Y si ya estaba escrito, ¿estaba escrito como una orden que debía de cumplirse o estaba escrito porque Quien-todo-lo-ve sabía de antemano de quién me enamoraría? ¿Había solo una persona para mí en el mundo o yo la elegí de entre muchas posibilidades?
Por otro lado, cuando se cumple uno de mis sueños, ¿ya estaba escrito? Y si nunca logro un sueño en particular, ¿es porque no estaba escrito o porque nunca encontré la clave para lograrlo?
Leo esto:
Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. Salmos 139:16
Y entonces pienso en la definición de destino: “supuesta fuerza sobrenatural que guía las vidas de los hombres de forma necesaria y, a menudo, fatal”.
Concuerdo con Chesterton quien dijo: “Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción”.
Yo elijo, pero a final de cuentas, ¿ya estaba escrito? ¿O elijo porque ya estaba escrito? ¿Y si no elijo también estaba escrito?
Solo divago…
Resulta difícil creer en el destino cuando uno también confía en el libre albedrío o la oportunidad que tenemos de elegir el camino a tomar. Por ejemplo, a veces me pregunto:
Cuando encuentro a mi “media naranja”, ¿ya estaba escrito? Y si ya estaba escrito, ¿estaba escrito como una orden que debía de cumplirse o estaba escrito porque Quien-todo-lo-ve sabía de antemano de quién me enamoraría? ¿Había solo una persona para mí en el mundo o yo la elegí de entre muchas posibilidades?
Por otro lado, cuando se cumple uno de mis sueños, ¿ya estaba escrito? Y si nunca logro un sueño en particular, ¿es porque no estaba escrito o porque nunca encontré la clave para lograrlo?
Leo esto:
Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. Salmos 139:16
Y entonces pienso en la definición de destino: “supuesta fuerza sobrenatural que guía las vidas de los hombres de forma necesaria y, a menudo, fatal”.
Concuerdo con Chesterton quien dijo: “Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción”.
Yo elijo, pero a final de cuentas, ¿ya estaba escrito? ¿O elijo porque ya estaba escrito? ¿Y si no elijo también estaba escrito?
Solo divago…
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Sobre películas
17 de marzo de 2009
Divagando sobre encuentros
Contaba los días, las horas y los segundos para verlo. Me fastidiaban las interrupciones, y los minutos en el autobús se hacían eternos. Mi corazón saltaba al leer sus mensajes o escuchar su voz por teléfono, pero yo deseaba verlo con mis propios ojos; estar allí, cara a cara. Y por fin lo vi. No puedo describir el maravilloso encuentro después de una separación de días.
Entonces me quedé fría. Si este encuentro había sido emocionante, ¿qué sería de aquel otro encuentro con el Dueño de mi vida? De su parte, sé que será perfecto, conmovedor, increíble. Sé que ningún otro encuentro se comparará a ese; sé que ninguna otra emoción me estremecerá tanto; sé que lloraré, que reiré, que el tiempo se detendrá y que ya no habrá final.
Pero con tristeza también reconozco que no ansío ese encuentro tanto como mis encuentros terrenales. A veces no presto atención a sus mensajes ni me interesa oír su voz. Incluso, en una fría introspección, hay veces que incluso pienso que "su venida" interrumpirá "mi vida".
Con vergüenza y humillación agacho la cabeza y pido perdón. Ya decía Pablo que habrá recompensas para los que "aman su venida", pues creo que en realidad son muy pocos lo que forman parte de este selecto grupo. Yo quiero pertenecer a él, así que debo trabajar mucho en ello. Quiero estar lista para mis encuentros, pero en especial para ese.
Entonces me quedé fría. Si este encuentro había sido emocionante, ¿qué sería de aquel otro encuentro con el Dueño de mi vida? De su parte, sé que será perfecto, conmovedor, increíble. Sé que ningún otro encuentro se comparará a ese; sé que ninguna otra emoción me estremecerá tanto; sé que lloraré, que reiré, que el tiempo se detendrá y que ya no habrá final.
Pero con tristeza también reconozco que no ansío ese encuentro tanto como mis encuentros terrenales. A veces no presto atención a sus mensajes ni me interesa oír su voz. Incluso, en una fría introspección, hay veces que incluso pienso que "su venida" interrumpirá "mi vida".
Con vergüenza y humillación agacho la cabeza y pido perdón. Ya decía Pablo que habrá recompensas para los que "aman su venida", pues creo que en realidad son muy pocos lo que forman parte de este selecto grupo. Yo quiero pertenecer a él, así que debo trabajar mucho en ello. Quiero estar lista para mis encuentros, pero en especial para ese.
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Divagaciones
13 de marzo de 2009
¿Amor u odio?
Sabes que te detesto... que he visto los estragos que provocas… que me has hecho sufrir más que nada… y aún así, me pregunto porqué.
¿Por qué te acaricio si sé que muerdes? ¿Por qué no te echo de la casa si sé que causas dolor? ¿Por qué sigo jugando contigo cuando sé que me quemarás? ¿Por qué te sigo cobijando si solo me haces mal? ¿Por qué te excuso cuando alguien me recuerda que te mate?
Eres para mí lo que el alcohol para un alcohólico. Sé que me haces mal, sin embargo, no te olvido y a veces hasta te deseo. ¿Qué has hecho conmigo? ¿Qué quieres de mí? Sí, te hablo a ti: pecado.
¿Por qué te acaricio si sé que muerdes? ¿Por qué no te echo de la casa si sé que causas dolor? ¿Por qué sigo jugando contigo cuando sé que me quemarás? ¿Por qué te sigo cobijando si solo me haces mal? ¿Por qué te excuso cuando alguien me recuerda que te mate?
Eres para mí lo que el alcohol para un alcohólico. Sé que me haces mal, sin embargo, no te olvido y a veces hasta te deseo. ¿Qué has hecho conmigo? ¿Qué quieres de mí? Sí, te hablo a ti: pecado.
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Para meditar
11 de marzo de 2009
Blanco como la nieve
Ya he dicho lo mucho que me gusta U2, y su nuevo álbum no es la excepción. Hoy quiero comentar una de sus canciones más íntimas y desgarradoras.
Cuando escuché por primera vez “White as Snow” la encontré tan diferente al resto del álbum que me sorprendió. Un ritmo lento, una musicalización tierna, la voz de Bono sometida. La letra me cautivó y me conmovió.
El cantante (no Bono, sino el personaje de la canción) describe un paisaje sin colinas, mientras maneja con su hermano por carreteras eternas. Después el autor recuerda aquellos días en que sabía que había un amor divino. ¿Dónde encontrar perdón? Solo en un cordero tan blanco como la nieve.
Sigue cantando para describir el agua que lo limpió, luego una luna saliendo por la noche. Y con angustia se pregunta: ¿Dónde encontrar un cordero tan blanco como la nieve? Y termina murmurando: “Si tan solo un corazón pudiera ser tan blanco como la nieve…”
Unos días después, me encontré con este artículo. Bono procuró componer un himno a un soldado que está muriendo en Afganistán. La profundidad de esta canción resaltó para mí; aún más cuando leí que se inspiró en un antiguo himno: “Oh ven, Emanuel”.
Bono, sigues siendo uno de mis héroes. No se pierdan esta canción.
¿Puede un corazón ser más blanco que la nieve? No respondan; solo piensen. Eso es lo que Bono intentó al componer estas palabras.
Cuando escuché por primera vez “White as Snow” la encontré tan diferente al resto del álbum que me sorprendió. Un ritmo lento, una musicalización tierna, la voz de Bono sometida. La letra me cautivó y me conmovió.
El cantante (no Bono, sino el personaje de la canción) describe un paisaje sin colinas, mientras maneja con su hermano por carreteras eternas. Después el autor recuerda aquellos días en que sabía que había un amor divino. ¿Dónde encontrar perdón? Solo en un cordero tan blanco como la nieve.
Sigue cantando para describir el agua que lo limpió, luego una luna saliendo por la noche. Y con angustia se pregunta: ¿Dónde encontrar un cordero tan blanco como la nieve? Y termina murmurando: “Si tan solo un corazón pudiera ser tan blanco como la nieve…”
Unos días después, me encontré con este artículo. Bono procuró componer un himno a un soldado que está muriendo en Afganistán. La profundidad de esta canción resaltó para mí; aún más cuando leí que se inspiró en un antiguo himno: “Oh ven, Emanuel”.
Bono, sigues siendo uno de mis héroes. No se pierdan esta canción.
¿Puede un corazón ser más blanco que la nieve? No respondan; solo piensen. Eso es lo que Bono intentó al componer estas palabras.
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Mis héroes
9 de marzo de 2009
Divagando sobre el control
Me gusta tener todo bajo control, pero la vida no es así. A veces pierdo el control de mi tiempo; surgen cientos de pequeñas interrupciones; me topo con muchos imprevistos, y si a eso añadimos mi naturaleza soñadora, todo se vuelve un caos.
Como ejemplo se me ocurre el volar en avión. Arriba en el aire pierdes el control de todo; sin olvidar que la más mínima turbulencia te deja helado. ¿Volverás a tierra? ¿Quién está el control? ¡Ni siquiera confías en el piloto!
Me tranquiliza saber que Dios sí está en control, y que yo no puedo ni debo controlar las cosas, pues cuando lo intento, algo sale mal. Aún más, reconozco que para esto se necesita un paso de fe.
Alguien dijo: “la evidencia abunda, el problema es que la suprimimos”. Jamás, en estos 33 años de mi vida, me ha faltado comida ni techo, oportunidades ni alguien cercano que me apoye o me anime. No he pasado un solo día sin respirar, y aún en medio de la enfermedad, he visto regalo tras regalo de amistad, amor y paz. La evidencia está allí, ¿por qué la suprimo?
¿Por qué me sigo preocupando si Él está en control? Porque a veces yo quiero el control y pienso que sé lo que me conviene. Pero al final del día, si Él está en control, todo está bajo control. Si yo tomo las riendas, ¡pierdo el control! ¿O no?
Como ejemplo se me ocurre el volar en avión. Arriba en el aire pierdes el control de todo; sin olvidar que la más mínima turbulencia te deja helado. ¿Volverás a tierra? ¿Quién está el control? ¡Ni siquiera confías en el piloto!
Me tranquiliza saber que Dios sí está en control, y que yo no puedo ni debo controlar las cosas, pues cuando lo intento, algo sale mal. Aún más, reconozco que para esto se necesita un paso de fe.
Alguien dijo: “la evidencia abunda, el problema es que la suprimimos”. Jamás, en estos 33 años de mi vida, me ha faltado comida ni techo, oportunidades ni alguien cercano que me apoye o me anime. No he pasado un solo día sin respirar, y aún en medio de la enfermedad, he visto regalo tras regalo de amistad, amor y paz. La evidencia está allí, ¿por qué la suprimo?
¿Por qué me sigo preocupando si Él está en control? Porque a veces yo quiero el control y pienso que sé lo que me conviene. Pero al final del día, si Él está en control, todo está bajo control. Si yo tomo las riendas, ¡pierdo el control! ¿O no?
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Divagaciones
5 de marzo de 2009
La ruta más corta
"La ruta más corta no es siempre la mejor ruta pues puede eludir algunas de las lecciones más valiosas de la vida" Ravi Zacharias.
A los quince años quise tomar la ruta más corta. Creí saber lo que era el amor y el construir una relación. Me quise adelantar y jugar a ser una mujer adulta, siendo una niña. Intenté comerme el mundo en una mordida, y terminé con intoxicación.
Entonces me sometí a Dios, quien prefiere las rutas más largas y a veces tortuosas, pues me tomó quince años volver a entrar a una relación sentimental. Pero ahora que miro hacia atrás, veo con claridad las pisadas de Jesús a mi lado.
No cambiaría por nada esos quince años de soledad, de pruebas, de ensayos, de golpes contra la pared. No cambiaría por nada los desiertos ni la nieve, pues en esa travesía lo encontré a Él. Aprendí a tomarme de su mano, a confiar, a modificar mis ideas sobre lo que debía ser el amor romántico. Definí lo que realmente importa en la vida y comprendí que lo superficial se acaba.
Esas lecciones valiosas que se surcaron con lágrimas hoy me hacen sentirme completa y enamorada; segura y confiada en que Dios sabe más. Al final del día, repito como muchos otros: "Dios sabía mejor".
Si me tomó quince años aprender la lección, quizá sea porque soy cabeza-dura, pero, insisto, no me arrepiento. La ruta más corta, no es siempre la mejor.
A los quince años quise tomar la ruta más corta. Creí saber lo que era el amor y el construir una relación. Me quise adelantar y jugar a ser una mujer adulta, siendo una niña. Intenté comerme el mundo en una mordida, y terminé con intoxicación.
Entonces me sometí a Dios, quien prefiere las rutas más largas y a veces tortuosas, pues me tomó quince años volver a entrar a una relación sentimental. Pero ahora que miro hacia atrás, veo con claridad las pisadas de Jesús a mi lado.
No cambiaría por nada esos quince años de soledad, de pruebas, de ensayos, de golpes contra la pared. No cambiaría por nada los desiertos ni la nieve, pues en esa travesía lo encontré a Él. Aprendí a tomarme de su mano, a confiar, a modificar mis ideas sobre lo que debía ser el amor romántico. Definí lo que realmente importa en la vida y comprendí que lo superficial se acaba.
Esas lecciones valiosas que se surcaron con lágrimas hoy me hacen sentirme completa y enamorada; segura y confiada en que Dios sabe más. Al final del día, repito como muchos otros: "Dios sabía mejor".
Si me tomó quince años aprender la lección, quizá sea porque soy cabeza-dura, pero, insisto, no me arrepiento. La ruta más corta, no es siempre la mejor.
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3 de marzo de 2009
Donají a la venta

Donají está a la venta en Amazon, e incluso por versión KINDLE. Espero no tarde mucho en llegar a las librerías en México, pero pronto tendré algunas copias en mis manos. Le comentaba a Brisa que cuando sé que uno de mis libros está en manos de los lectores me vienen sentimientos encontrados: nervios e inseguridad, satisfacción y expectación. Supongo que es normal.
Donají es una historia muy cercana a mi corazón y a mi México; plasma mi amor por la patria, pero también las contradicciones de esta nación. Deletrea una historia de amor que no pierde de vista el sentido comunitario de una familia, de un pueblo y de un micro cosmos, y se enlaza con el macro cosmos de la política, de las injusticias y de las luchas.
Es un platillo regional; una historia personal; un viaje sentimental; una profecía sorpresiva. Así que, aquí está Donají: de mi corazón al de ustedes.
Gracias por leerme.
Donají es una historia muy cercana a mi corazón y a mi México; plasma mi amor por la patria, pero también las contradicciones de esta nación. Deletrea una historia de amor que no pierde de vista el sentido comunitario de una familia, de un pueblo y de un micro cosmos, y se enlaza con el macro cosmos de la política, de las injusticias y de las luchas.
Es un platillo regional; una historia personal; un viaje sentimental; una profecía sorpresiva. Así que, aquí está Donají: de mi corazón al de ustedes.
Gracias por leerme.
En amazon; amazon kindle
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