Interesante frase que dice Paul Theroux en una entrevista: “Un hombre feliz no puede ser escritor. Está demasiado ocupado siendo feliz”.
Me intriga y me hace meditar. ¿Tiene razón? ¿Puede un hombre escribir mientras la vida le propone alegrías y buenos momentos? ¿Será que el dolor nos vuelve mejores narradores?
Por otro lado, me atrevo a proponer, ¿se podría decir: “Un cristiano feliz no puede ser útil. Está demasiado ocupado siendo feliz”? No quiero sonar descortés ni mucho menos blasfema, ni dudar de la fe, ni de lo que Dios quiere de nosotros.
Pero compartía hace unos días algo que aprendí de un libro: A veces nuestros sueños deben terminar, para que así veamos que hay algo mejor. A veces Dios nos debe quitar nuestras muletas (las ideas que nos dicen que estamos en este mundo para ser felices, y la sociedad nos dice que cada quién define el significado de felicidada), para mostrarnos el bien supremo: conocerlo a Él.
Interesante frase de Paul Theroux que me hace divagar.
29 de abril de 2009
27 de abril de 2009
Especulaciones
Me duele la garganta... tengo tos... ¿y si me da fiebre?... Me han dolido las articulaciones... He tenido dolor muscular... Estuve en contacto con gente enferma de gripe... No he usado cubre-bocas…
Imagina si la ciudad se queda vacía, como ciudad fantasma. ¿Cuántos sobreviviremos? ¿Y si vienen más muertes? ¿Y si hay un cerco sanitario importante y no podemos salir de la ciudad o del país?
¿Por qué ahora? Si muero mañana, ¿se vale? Tanto que esperé para esta etapa de mi vida… No es justo…
¿Qué nos oculta el gobierno? Las películas no ayudan en nada. ¿Te acuerdas de “Epidemia”… “Rec”… “La guerra de los mundos”? Pienso en los jinetes del Apocalipsis… Los tiempos finales…
Especulaciones: cualquier pensamiento que no se base en los principios de Dios.
¿Para qué perder el tiempo en ellos?
Mejor pensar en:
El que vive bajo la sombra protectora
del Altísimo y Todopoderoso,
dice al Señor: "Tú eres mi refugio,
mi castillo, ¡mi Dios,
en quien confío!"
Solo él puede librarte
de trampas ocultas y plagas mortales,
pues te cubrirá con sus alas,
y bajo ellas estarás seguro.
¡Su fidelidad te protegerá
como un escudo!
No tengas miedo
a los peligros nocturnos,
ni a las flechas lanzadas de día,
ni a las plagas que llegan
con la oscuridad,
ni a las que destruyen a pleno sol;
pues mil caerán muertos
a tu izquierda
y diez mil a tu derecha,
pero a ti nada te pasará.
Y como dijeran aquellos hombre: “Y si no…” Con todo, confiaremos en Él.
Imagina si la ciudad se queda vacía, como ciudad fantasma. ¿Cuántos sobreviviremos? ¿Y si vienen más muertes? ¿Y si hay un cerco sanitario importante y no podemos salir de la ciudad o del país?
¿Por qué ahora? Si muero mañana, ¿se vale? Tanto que esperé para esta etapa de mi vida… No es justo…
¿Qué nos oculta el gobierno? Las películas no ayudan en nada. ¿Te acuerdas de “Epidemia”… “Rec”… “La guerra de los mundos”? Pienso en los jinetes del Apocalipsis… Los tiempos finales…
Especulaciones: cualquier pensamiento que no se base en los principios de Dios.
¿Para qué perder el tiempo en ellos?
Mejor pensar en:
El que vive bajo la sombra protectora

del Altísimo y Todopoderoso,
dice al Señor: "Tú eres mi refugio,
mi castillo, ¡mi Dios,
en quien confío!"
Solo él puede librarte
de trampas ocultas y plagas mortales,
pues te cubrirá con sus alas,
y bajo ellas estarás seguro.
¡Su fidelidad te protegerá
como un escudo!
No tengas miedo
a los peligros nocturnos,
ni a las flechas lanzadas de día,
ni a las plagas que llegan
con la oscuridad,
ni a las que destruyen a pleno sol;
pues mil caerán muertos
a tu izquierda
y diez mil a tu derecha,
pero a ti nada te pasará.
Y como dijeran aquellos hombre: “Y si no…” Con todo, confiaremos en Él.
Categorías
Para meditar
23 de abril de 2009
Atrapada

Tienes el tiempo medido; sabes cuánto tardarás. Pero deciden componer las calles de tu ciudad; en todos lados levantan el asfalto y repavimentan, o construyen segundos pisos y vías alternas.
Entras al subterráneo cuyo tiempo se calcula con eficacia; siempre son los rigurosos quince o veinte minutos. Ese día, tarda más de la cuenta; se detiene diez minutos en una estación. Nadie te avisa qué ha pasado. ¿No hay servicio o se descompuso otro tren? ¿Cómo saberlo? Solo sabes que la gente se balancea, se desespera, y todos estamos apretados el uno contra el otro; hace calor; estamos sudando.
Sales y tomas taxi; el taxista te informa que la ciudad es un caos —¡como si no te hubieras dado cuenta! Unos policías dirigen el tránsito pero en poco ayudan. Miras el reloj. Vas retrasado para tu cita. Quieres gritar o patalear, llorar o quejarte. ¿Con quién? ¿De qué? Es solo un día más en una gran ciudad. Y por mucho que te estreses, no puedes hacer nada más. Solo decirte: Debí salir media hora antes.
Entras al subterráneo cuyo tiempo se calcula con eficacia; siempre son los rigurosos quince o veinte minutos. Ese día, tarda más de la cuenta; se detiene diez minutos en una estación. Nadie te avisa qué ha pasado. ¿No hay servicio o se descompuso otro tren? ¿Cómo saberlo? Solo sabes que la gente se balancea, se desespera, y todos estamos apretados el uno contra el otro; hace calor; estamos sudando.
Sales y tomas taxi; el taxista te informa que la ciudad es un caos —¡como si no te hubieras dado cuenta! Unos policías dirigen el tránsito pero en poco ayudan. Miras el reloj. Vas retrasado para tu cita. Quieres gritar o patalear, llorar o quejarte. ¿Con quién? ¿De qué? Es solo un día más en una gran ciudad. Y por mucho que te estreses, no puedes hacer nada más. Solo decirte: Debí salir media hora antes.
Categorías
De todo un poco
20 de abril de 2009
Divagando sobre la paz
¿Qué es la paz? ¿Es un sentimiento? ¿Es una emoción? ¿Es un estado del corazón? ¿O será una persona? ¿No dice por allí: “él es nuestra paz”? Si es una persona, entonces concluyo que la paz viene a través de conocer a esta persona; la paz surge cuando pasamos tiempo con esa persona; la paz nos cubre cuando la vida de esa persona se instala en nuestro interior.
Luego entonces ¿cómo se logra la paz? ¿Siendo como esa persona? ¿Amando a esa persona? ¿Obedeciendo a esa persona? ¿Todas las anteriores? Y me atrevo a ir a un paso más.
Un versículo favorito dice: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado”. Podemos señalar la importancia de la promesa (“completa paz”) o la confianza necesaria para obtener esta paz. Yo me detengo en dos palabras: pensamientos y perseverar.
Los pensamientos son los que deben ser guardados, pues de allí surgen las preocupaciones y angustias. Y para esto, debemos perseverar, es decir, seguir adelante y no desistir. Si fallamos una vez, intentarlo para la próxima oportunidad.
Si la paz es una persona, pensemos en esa persona y perseveremos en esta acción, y así obtendremos paz. Solo divago…
Luego entonces ¿cómo se logra la paz? ¿Siendo como esa persona? ¿Amando a esa persona? ¿Obedeciendo a esa persona? ¿Todas las anteriores? Y me atrevo a ir a un paso más.
Un versículo favorito dice: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado”. Podemos señalar la importancia de la promesa (“completa paz”) o la confianza necesaria para obtener esta paz. Yo me detengo en dos palabras: pensamientos y perseverar.
Los pensamientos son los que deben ser guardados, pues de allí surgen las preocupaciones y angustias. Y para esto, debemos perseverar, es decir, seguir adelante y no desistir. Si fallamos una vez, intentarlo para la próxima oportunidad.
Si la paz es una persona, pensemos en esa persona y perseveremos en esta acción, y así obtendremos paz. Solo divago…
Categorías
Divagaciones
16 de abril de 2009
Carta a Guanajuato

No fueron tus calles ni tus callejones. No fueron tus edificios ni tu historia. Supongo que se trató de la fusión de tu belleza que solo realzó algo más eterno y duradero: el amor de Dios. Un amor que me ha regalado cosas indescriptibles, un amor que me ha envuelto en sus brazos fuertes, un amor que me ha concedido deseos de antaño.
Hace muchos años pasé por tus calles, pero de noche y con una misión de “pisa y corre”. Hoy me detuve a caminar por tus empedrados, pero mi mano no estaba vacía, y mi corazón rebosaba. ¿Y sabes, Guanajuato? No te hubiera visto con los mismos ojos en el pasado, porque aún no recibía el obsequio que hoy tengo.
Y no lo tengo porque lo merezca ni porque haya hecho nada para obtenerlo. No lo tengo porque sea yo buena persona o haya conseguido alcanzarlo. Lo tengo por pura “gracia”, esa palabra que se ha colado a mis entrañas y que ha calado mis huesos hasta lo más profundo de mi ser, allí donde a veces revolotean mariposas y a veces arde mi bilis, allí donde lloro en silencio y donde río en secreto.
Esa “gracia” solo me dice que hoy soy lo que soy y tengo lo que tengo porque así le ha complacido a Dios que sea. Y por eso, Guanajuato, me quedo con tus calles y tus leyendas, con tus casas y con tus fuentes, con tu memoria y con tu historia, y lo pongo como el fondo del paisaje, pues en primer plano están mis dos amores, que hicieron de ti, unas vacaciones inolvidables.
Una transeúnte más,
Keila
Hace muchos años pasé por tus calles, pero de noche y con una misión de “pisa y corre”. Hoy me detuve a caminar por tus empedrados, pero mi mano no estaba vacía, y mi corazón rebosaba. ¿Y sabes, Guanajuato? No te hubiera visto con los mismos ojos en el pasado, porque aún no recibía el obsequio que hoy tengo.
Y no lo tengo porque lo merezca ni porque haya hecho nada para obtenerlo. No lo tengo porque sea yo buena persona o haya conseguido alcanzarlo. Lo tengo por pura “gracia”, esa palabra que se ha colado a mis entrañas y que ha calado mis huesos hasta lo más profundo de mi ser, allí donde a veces revolotean mariposas y a veces arde mi bilis, allí donde lloro en silencio y donde río en secreto.
Esa “gracia” solo me dice que hoy soy lo que soy y tengo lo que tengo porque así le ha complacido a Dios que sea. Y por eso, Guanajuato, me quedo con tus calles y tus leyendas, con tus casas y con tus fuentes, con tu memoria y con tu historia, y lo pongo como el fondo del paisaje, pues en primer plano están mis dos amores, que hicieron de ti, unas vacaciones inolvidables.
Una transeúnte más,
Keila
Categorías
Cartas
13 de abril de 2009
El qué dirán
Por recomendación de Julio escuché a Paul Washer y quedé impactada con un texto que quizá había leído, pero no analizado.
22Dejad de considerar al hombre, cuyo soplo de vida está en su nariz; pues ¿en qué ha de ser él estimado? Isaías 2:22 (Biblia de las Américas)
Paul decía: “La cristiandad ha exaltado al hombre demasiado”. Y me parece que tiene razón. Exagero en que siempre estoy preocupada por lo que los demás puedan pensar o comentar de mis libros; incluso me da cierto temor saber que alguna amiga esté leyendo mis textos y me pregunto: “¿Le gustará? ¿Lo disfrutará?”
Sin embargo, Isaías da una orden. Dios dice: “Deja de hacerlo. Deja de pensar en el qué-dirán”. Paul Washer nos recuerda que nacemos con la tendencia de honrar y exaltar al hombre, pero esto está mal. No nos trae ningún beneficio. Y hoy, yo debo dejar de considerar al hombre. No debo escribir para complacer a otros; no debo tomar decisiones para quedar bien.
Debo considerar solo a Dios. Pero no me resulta sencillo. ¿Y a ti?
22Dejad de considerar al hombre, cuyo soplo de vida está en su nariz; pues ¿en qué ha de ser él estimado? Isaías 2:22 (Biblia de las Américas)
Paul decía: “La cristiandad ha exaltado al hombre demasiado”. Y me parece que tiene razón. Exagero en que siempre estoy preocupada por lo que los demás puedan pensar o comentar de mis libros; incluso me da cierto temor saber que alguna amiga esté leyendo mis textos y me pregunto: “¿Le gustará? ¿Lo disfrutará?”
Sin embargo, Isaías da una orden. Dios dice: “Deja de hacerlo. Deja de pensar en el qué-dirán”. Paul Washer nos recuerda que nacemos con la tendencia de honrar y exaltar al hombre, pero esto está mal. No nos trae ningún beneficio. Y hoy, yo debo dejar de considerar al hombre. No debo escribir para complacer a otros; no debo tomar decisiones para quedar bien.
Debo considerar solo a Dios. Pero no me resulta sencillo. ¿Y a ti?
Categorías
Para meditar
8 de abril de 2009
Dulce resistencia
Leí: “Lo que ustedes necesitan es resistencia paciente (patient endurance), para que así sigan haciendo la voluntad de Dios”.
Resistencia es la cualidad que permite aplazar o soportar la fatiga y prolongar un trabajo del organismo sin disminución importante del rendimiento tanto físico como psíquico.
Es una carrera de muchos kilómetros; es el mantenerse al fuego hasta mostrar de qué estamos hechos; es un sometimiento a procesos de frenado; es una conversión a energía calorífica; es un movimiento de lucha contra un régimen adverso; es la propiedad para resistir un elemento extraño.
Y la resistencia se combina con paciencia. No se consigue de la noche a la mañana. Lleva tiempo, mucho tiempo. Pero, como dice el Buen Libro, es lo que necesitamos para poder llegar a la meta.
Que hoy tengas: ¡mucha dulce resistencia paciente!
(Quizá esta frase no aparecería en una tarjeta de felicitación, pero te lo deseo de todo corazón).
Resistencia es la cualidad que permite aplazar o soportar la fatiga y prolongar un trabajo del organismo sin disminución importante del rendimiento tanto físico como psíquico.
Es una carrera de muchos kilómetros; es el mantenerse al fuego hasta mostrar de qué estamos hechos; es un sometimiento a procesos de frenado; es una conversión a energía calorífica; es un movimiento de lucha contra un régimen adverso; es la propiedad para resistir un elemento extraño.
Y la resistencia se combina con paciencia. No se consigue de la noche a la mañana. Lleva tiempo, mucho tiempo. Pero, como dice el Buen Libro, es lo que necesitamos para poder llegar a la meta.
Que hoy tengas: ¡mucha dulce resistencia paciente!
(Quizá esta frase no aparecería en una tarjeta de felicitación, pero te lo deseo de todo corazón).
Categorías
De todo un poco
5 de abril de 2009
Algún día
Algún día conoceré como fui conocida
Algún día veré como fui vista
Algún día escucharé como fui escuchada
Algún día amaré como fui amada
Hoy veo solo sombras
y vagamente se vislumbra la luz,
Hoy veo un espejo
pero el reflejo será un día realidad
Porque fui conocida y la vida se me dio
Porque fui vista y la puerta se me abrió
Porque fui escuchada se cambió mi corazón
Porque fui amada y encontré al mismo Amor
Mañana veré la luz
y las sombras se esfumarán,
Mañana le veré cara a cara
y ya nada será igual
Algún día veré como fui vista
Algún día escucharé como fui escuchada
Algún día amaré como fui amada
Hoy veo solo sombras
y vagamente se vislumbra la luz,
Hoy veo un espejo
pero el reflejo será un día realidad
Porque fui conocida y la vida se me dio
Porque fui vista y la puerta se me abrió
Porque fui escuchada se cambió mi corazón
Porque fui amada y encontré al mismo Amor
Mañana veré la luz
y las sombras se esfumarán,
Mañana le veré cara a cara
y ya nada será igual
Categorías
Poemas
2 de abril de 2009
Carta a Susana

Querida tía,
Te voy a echar de menos. Aunque no convivimos muchos años, lo poco que estuvimos juntas me marcó para siempre. Me acuerdo que recién llegaba a vivir con mi abuelita en su casita de “muñecas” (por chiquita), cuando ella resbaló en el baño y terminó en el hospital.
A raíz de eso, tú viniste a la ciudad para cuidarla y atenderla. Cuando salió del hospital, te quedabas con ella en el cuarto de casa de las tías, y allí platicábamos cuando yo regresaba del trabajo.
Te gustaba ir por unos tacos con los Alvarado, o por unas quesadillas por la tarde. Cocinabas sabroso: arroz, espagueti, milanesas. A veces veías telenovelas, pero no cualquiera, te gustaba elegir con cuidado una historia que no fuera demasiado simple. Cantabas a viva voz y reías con ganas.
Cuando yo regresé a vivir a mi casa, nuestras visitas fueron más esporádicas, pero jamás dejaré de dar gracias a Dios porque estuvimos juntas una vez más el año pasado. Mi corazón se derritió cuando observé lo mucho que te costaba respirar, pero me admiré de tu perseverancia.
Un tanque de oxígeno no te iba a mantener confinada a tu casa, así que fuiste con nosotros a comer, de compras y a desayunar. En suma, alabo tu espíritu guerrero. Me diste tres maravillosos primos que han ocupado un lugar especial en mi corazón. Me hiciste reír y pasarla bien, sobre todo cuando mi abuelita estaba en sus peores momentos.
Pero no puedo dejar de mencionar tu fe. Dios te ha llevado con él, y aunque hay lágrimas en los ojos, hay paz en el corazón. Pues allá no necesitarás tanques de oxígeno, ni se te dificultará respirar. Allá te encontrarás con tu mamacita y podrás descansar. Pero aún más, allá estarás con tu Señor, y en sus brazos, no habrá más dolor, ni enfermedad, ni quebranto.
Tu sobrina,
Keila
Te voy a echar de menos. Aunque no convivimos muchos años, lo poco que estuvimos juntas me marcó para siempre. Me acuerdo que recién llegaba a vivir con mi abuelita en su casita de “muñecas” (por chiquita), cuando ella resbaló en el baño y terminó en el hospital.
A raíz de eso, tú viniste a la ciudad para cuidarla y atenderla. Cuando salió del hospital, te quedabas con ella en el cuarto de casa de las tías, y allí platicábamos cuando yo regresaba del trabajo.
Te gustaba ir por unos tacos con los Alvarado, o por unas quesadillas por la tarde. Cocinabas sabroso: arroz, espagueti, milanesas. A veces veías telenovelas, pero no cualquiera, te gustaba elegir con cuidado una historia que no fuera demasiado simple. Cantabas a viva voz y reías con ganas.
Cuando yo regresé a vivir a mi casa, nuestras visitas fueron más esporádicas, pero jamás dejaré de dar gracias a Dios porque estuvimos juntas una vez más el año pasado. Mi corazón se derritió cuando observé lo mucho que te costaba respirar, pero me admiré de tu perseverancia.
Un tanque de oxígeno no te iba a mantener confinada a tu casa, así que fuiste con nosotros a comer, de compras y a desayunar. En suma, alabo tu espíritu guerrero. Me diste tres maravillosos primos que han ocupado un lugar especial en mi corazón. Me hiciste reír y pasarla bien, sobre todo cuando mi abuelita estaba en sus peores momentos.
Pero no puedo dejar de mencionar tu fe. Dios te ha llevado con él, y aunque hay lágrimas en los ojos, hay paz en el corazón. Pues allá no necesitarás tanques de oxígeno, ni se te dificultará respirar. Allá te encontrarás con tu mamacita y podrás descansar. Pero aún más, allá estarás con tu Señor, y en sus brazos, no habrá más dolor, ni enfermedad, ni quebranto.
Tu sobrina,
Keila
Suscribirse a:
Entradas (Atom)