29 de junio de 2009

Entrevista a un trozo de barro


-¿Y conoces bien a tu dueño?
-Por supuesto. Soy su creación.

-Pero eres solo un trozo de barro.
-Discúlpeme, pero estoy en proceso de transformación. Soy una vasija en potencia. Sé todo sobre mi dueño.

-¿En serio? ¿Sabes si serás un tarro o una cazuela? ¿Cómo sabes que el alfarero está trabajando en ti?
-Bueno, seré algo útil. Eso es seguro… creo… Además siento sus manos en mí. Reconozco su toque.

-Mi pregunta es, ¿por qué dices que sabes todo del alfarero?
-Porque… supongo que…

-¿Comprendes lo que hay en la mente de tu creador?
-Mmm… no siempre… A veces no entiendo porqué me pone al fuego, o porque me vuelve a formar en una masa. Estoy seguro que terminaré siendo un instrumento útil, aunque en ocasiones pienso que seré una cazuela, pero luego me veo más como un tarrito.

-¿No te gustaría cambiar de alfarero? En aquellas fábricas todo es más… sencillo.
-¡Eso nunca! Yo me quedo con mi alfarero. Él nos hace piezas únicas y nos trata con amor. Ya estuve en el pasado en una de esas fábricas en serie y no regresaría por nada del mundo. Allí no había amor, sino maltrato. Allí solo buscaban reprimir mi esencia. Me quedo en estas manos, sabias y tiernas.

-Si así lo quieres...
-Así lo quiero.

25 de junio de 2009

Escribimos más, pero ¿peor?

En un artículo de Saramago, encontré frases pertinentes para nosotros los blogueros.

“La práctica del blog ha llevado a la escritura a muchas personas que antes poco o nada escribían. Lástima que muchas de ellas piensen que no merece la pena preocuparse por la calidad de estilo”.

“Personalmente cuido tanto el texto de un blog como el de una página de novela”.

Frases interesantes que no solo me hacen reflexionar sino evaluar este blog.

El estilo: algo propio que se va cultivando, pero que se debe cuidar. Incluye la ortografía, la semántica, la gramática, la longitud del texto, el acomodo del texto, y por supuesto, tener algo que decir.

Me declaro culpable. No cuido el texto de mi blog tanto como la página de una novela. Quizá por eso estoy tratando de escribir menos a la semana (dos entradas), pero a veces me gana la emoción y no la redacción.

Buena pieza para reflexionar. ¡Gracias, Saramago!

p.d. Los grandes escritores, siempre tienen algo bueno qué decir.

23 de junio de 2009

Divagando sobre el ser humano

El domingo escuchaba que el hombre es un ser contradictorio. Ante cada situación luchan sus tres partes: la espiritual (donde anida la conciencia), la mental (donde residen el alma y los sentimientos) y el cuerpo (con sus instintos animales y carnales).

Dios, por el contrario, repite vez tras vez que no es hombre para mentir ni arrepentirse; él es uno solo y en él no hay división.

Pero nosotros, los mortales, batallamos toda la vida entre lo que debo hacer vs. lo que quiero hacer vs. lo que termino haciendo.

En términos tolkenianos dentro de nosotros hay anhelos de elfo que luchan contra los instintos del hombre y todo bajo las limitantes de un hobbit. ¡Qué cosas!

18 de junio de 2009

Meme de regalos


(A petición de Fabi Sánchez)

Regalo inolvidable: Que Dios se fijara en mí y me aceptara como su hija. Desde entonces, he visto cómo me ha ido transformando en una persona más como Jesús, capaz de amar, de perdonar y de creer en las segundas oportunidades. Pero sobre todo, parte de este regalo me ha dado algo invaluable: su presencia y amistad.

Regalo soñado: Que Dios concediera una de las peticiones de mi corazón (y ya lo ha hecho). Este año me ha dado al hombre de mi vida.

Regalo imposible: Tomar un café con CS Lewis, JRR Tolkien, Jane Austen y las Brontë.

Regalo de infancia: ¡Libros! Clásicos ilustrados, la serie de TERE, el Diario de Ana Frank. También me gustaban las muñecas de papel. ¡Me encantaban!

Regalo recibido: Un perfume (Tribu). ¡Me encanta!

Regalo inusual: No es inusual, pero recuerdo que en mis XV Años recibí más alhajeros que alhajas. En pocas palabras, había muchas cajitas coquetas para guardar joyas, pero no suficientes anillos, brazaletes y aretes que ocultar allí. Por cierto, no soy mucho de alhajas, así que no me regalen más alhajeros.

¡Ahora te toca a ti!

15 de junio de 2009

Divagando sobre la crítica

Todos caemos en el grave error de criticar. Según el diccionario, criticar significa “censurar, notar, vituperar las acciones o conducta de alguien”. No me refiero en este apartado a la crítica que examina o juzga una obra de arte, sino a la acción de murmurar y condenar a otras personas.

Ahora bien, todos nos encontramos algunas veces del lado que critica, y en otras del que es criticado. Y solo cuando se nos juzga, comprendemos lo dañina y dolorosa que resulta la censura.

Es por eso, que divago en lo siguiente:

Es más fácil criticar que actuar.
Resulta más sencillo enumerar las cosas que no me gustan y veo mal en ciertas prácticas o acciones.
Por lo tanto, la próxima vez que esté a punto de señalar algo, me preguntaré: ¿y qué podría yo hacer para cambiar la situación?
Entonces tendré dos opciones: hacer algo constructivo o callarme. La primera conlleva un esfuerzo de mi parte, la segunda me hará ser parte del problema, pero ceder a la tentación de criticar.

Es más fácil criticar que comprender.
Toma más tiempo buscar a la persona e indagar sobre el porqué de sus acciones, que acudir a un tercero para murmurar.
Por lo tanto, la próxima vez que esté a punto de censurar algo, me preguntaré: ¿qué motivó a la persona a actuar así?
Entonces tendré dos opciones: acudir a la persona en cuestión y conversar; o dejar a un lado la crítica pues carezco de la información completa.

Es más fácil criticar que amar.
Generalmente criticamos a las personas que envidiamos o que se parecen a nosotros o tienen los mismos defectos.
Por lo tanto, la próxima vez que esté a punto de juzgar algo, me preguntaré: ¿qué cosas buenas tiene esta persona?
Entonces tendré la opción de obedecer o desobedecer al mandato divino de “amar al prójimo como a mí mismo”.

Divago sobre la crítica porque la boca es perversa. Tristemente, cuando criticamos, envenenamos a otras personas con nuestras palabras. Hay mucho más que decir, pero por ahora, no añado más.

Solo que la próxima vez que piense criticar, primero debo analizar mis intenciones, y como seguramente serán las incorrectas, más me valdrá más callar.

12 de junio de 2009

Ayer, hoy y mañana

Ayer... Tú estuviste conmigo
Hoy... Tú estás conmigo
Mañana... Tú estarás conmigo

Ayer... Tú me amaste
Hoy... Tú me amas
Mañana... Tú me amarás

Ayer... Tú planeaste mi hoy
Hoy... Tú planeas mi mañana
Mañana... Tú planearás mi eternidad

Ayer... Tú escuchaste mis plegarias
Hoy... Tú escuchas mis plegarias
Mañana... Tú escucharás mis plegarias

Ayer... Hoy... Mañana... Siempre contigo

9 de junio de 2009

Libros recientes en mi buró

Pareciera que hay épocas que los escritores favorecen, y una de ellas es la Segunda Guerra Mundial. Pienso en tres libros que he leído últimamente que lidian con este tema:

LA SOCIEDAD LITERARIA Y DEL PASTEL DE CÁSCARA DE PAPA DE GUERNSEY
Sí, así se titula el libro. (Seguramente nadie le dijo a la autora que los títulos con una sola palabra venden mejor; o eso me han dicho a mí). Siguiendo el estilo epistolario resulta una entretenida novela que narra cómo una pequeña isla, ubicada entre Inglaterra y Francia, vive la ocupación nazi.

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS
Conmovedora fábula sobre algo que “pudo” ser. Subraya la inocencia infantil en medio de una época oscura de la Historia.

LA LADRONA DE LIBROS
Sin duda mi favorita entre estas tres novelas. Conmovedora, personajes que te calan los huesos, pasión por los libros, una mirada diferente a los alemanes que se vieron envueltos en una guerra que muchos de ellos no desearon.

No sé si algún día escriba algo sobre la Segunda Guerra Mundial. Pero me pregunto, ¿aún habrá más historias que contar?

4 de junio de 2009

La paz interior

Si puedes estar contento todo el día, a pesar de las circunstancias…

Si puedes comprender que a veces los demás están tensos y tristes…

Si puedes recibir la crítica sin guardar rencor…

Si puedes perdonar al que te ha despertado de tu sueño…

Si puedes amar incondicionalmente a tu familia, con todo y defectos…

Si puedes cobijarte en los brazos de quien más amas…

Si puedes alegrarte y disfrutar el aire libre…

Si puedes robarte sonrisas aún de los desconocidos…

Si puedes relajarte sin necesidad de una sesión de ejercicio….

Si puedes recibir más regalos, a pesar de que has roto la mitad de lo que no te pertenece…

Si puedes dormir sin necesidad de pastillas...

Si puedes acudir al mejor doctor de la zona cuando tienes un poco de fiebre…

entonces probablemente… ¡eres Topanga!

2 de junio de 2009

Una visión del pasado


Una iglesia. Una cruz al frente. Una niña de ocho años. Arrodillada a unos diez metros de distancia. Arrepentida, confundida por la edad, pero segura de un amor nuevo en su corazón. Sus ojos en la cruz.

Una iglesia. Una cruz al frente. Una adolescente de catorce años. De pie a ocho metros de distancia. Preguntándose los porqués, deseosa de encajar en el grupo. Temerosa, indecisa, dispuesta a ceder. Sus ojos en los demás.

Una iglesia. Una cruz al frente. Una joven en sus dieciséis. Triste, culpable, perdida, a seis metros de distancia. Con los ojos en alguien más, pero ese alguien lejano, distante, ajeno. Sus ojos vagando por la oscuridad.

Una iglesia. Una cruz al frente. Una mujer en sus veintes. Activa, impulsiva, energética, a cuatro metros de distancia. Llena de ideas y sueños, pero cargando el peso de un error. Queriendo agradar; luchando por ser. Sus ojos en el éxito.

Una iglesia. Una cruz al frente. Una hija rozando los treintas. Tumbada, postrada, tirada a dos metros de distancia. Herida, frustrada, humillada. Comprendiendo, confesando, aceptando. Sus ojos en el suelo.

Una iglesia. Una cruz al frente. Una persona nueva al pie de la cruz. Sin nada que ofrecer, con las manos vacías pero dispuestas. Limpia, perfecta, completa —solo por gracia. Con alguien especial a su lado, quien sostiene su mano con ternura. Sus ojos, nuevamente, en la cruz.