
Hoy es un día muy especial para mí. Hace seis meses exactamente, tomé una decisión que ha sido la segunda mejor de mi vida. Mi primera decisión (hace más de veinticinco años) consistió en decirle “sí” a Dios. Le dije que sí a su amor, a su perdón, y a su misericordia. Acepté su regalo de salvación y le prometí seguirle y obedecerle. He fallado, pero Él no. Y jamás me arrepentiré de esta decisión.
Pero, regresando al punto (no sé a quién me estoy pareciendo), la segunda mejor decisión de mi vida ha sido decirle “sí” a mi novio, hoy prometido, futuro esposo, Abraham. Le dije que sí a su amor, a su visión y a su misión. Acepté su regalo de hacerme feliz y he prometido seguirle y obedecerle. (Quiero ser como aquella Sara bíblica con su Abraham). A veces en estos meses he fallado y he hecho cosas incorrectas, pero confío en que cada día iré siendo esa mujer virtuosa que él necesita.
Y lo mejor de todo es que esta segunda decisión la he podido tomar solo porque tomé aquella primera decisión. Ya que he visto la mano de Dios guiándome, amándome, dándome lo que yo tanto deseaba, disciplinándome, exhortándome, procurándome, y enviando a Abraham. Y hoy sé lo que es estar enamorada, lo que es ser amada, lo que es ser enfrentada a cosas que hay en mí que aún deben cambiar, lo que es pertenecer a una nueva familia y lo que es también vivir por fe.
Fe porque no sé qué nos depare el futuro, y a veces pienso que a mi Abraham, le pasará como al Abraham bíblico, y quizá un día tengamos que dejar “nuestra tierra y nuestra parentela”, pero esto me emociona, pues confío en que el mismo Dios de aquel Abraham bíblico, nos sustentará. Él será nuestro Proveedor, nuestro Pastor y nuestro Amigo.
Y como para añadir a todo esto, hoy, hace muchos años (no digo cuántos porque si no me regaña) nació mi mamá. Otro regalo que Dios me ha dado y que no tengo palabras para expresar cuánto significa ella para mí.
Dios ha sido bueno, muy bueno conmigo. Y hoy leía en mi devocional, que sabemos que conocemos a Dios cuando aún dentro de la nube más oscura, no dudamos de su carácter. Y para llegar a este día, ha habido nubes y sombras, pero sigo confiando en que Dios es fiel, Dios es amor, Dios es bueno, Dios es justo, Dios es Dios. Y hoy le doy gracias porque primero llegó él a proponerme su amor, y le dije que sí, y ahora ha llegado mi Abraham a proponerme su amor, y le he dicho que sí.
Pero, regresando al punto (no sé a quién me estoy pareciendo), la segunda mejor decisión de mi vida ha sido decirle “sí” a mi novio, hoy prometido, futuro esposo, Abraham. Le dije que sí a su amor, a su visión y a su misión. Acepté su regalo de hacerme feliz y he prometido seguirle y obedecerle. (Quiero ser como aquella Sara bíblica con su Abraham). A veces en estos meses he fallado y he hecho cosas incorrectas, pero confío en que cada día iré siendo esa mujer virtuosa que él necesita.
Y lo mejor de todo es que esta segunda decisión la he podido tomar solo porque tomé aquella primera decisión. Ya que he visto la mano de Dios guiándome, amándome, dándome lo que yo tanto deseaba, disciplinándome, exhortándome, procurándome, y enviando a Abraham. Y hoy sé lo que es estar enamorada, lo que es ser amada, lo que es ser enfrentada a cosas que hay en mí que aún deben cambiar, lo que es pertenecer a una nueva familia y lo que es también vivir por fe.
Fe porque no sé qué nos depare el futuro, y a veces pienso que a mi Abraham, le pasará como al Abraham bíblico, y quizá un día tengamos que dejar “nuestra tierra y nuestra parentela”, pero esto me emociona, pues confío en que el mismo Dios de aquel Abraham bíblico, nos sustentará. Él será nuestro Proveedor, nuestro Pastor y nuestro Amigo.
Y como para añadir a todo esto, hoy, hace muchos años (no digo cuántos porque si no me regaña) nació mi mamá. Otro regalo que Dios me ha dado y que no tengo palabras para expresar cuánto significa ella para mí.
Dios ha sido bueno, muy bueno conmigo. Y hoy leía en mi devocional, que sabemos que conocemos a Dios cuando aún dentro de la nube más oscura, no dudamos de su carácter. Y para llegar a este día, ha habido nubes y sombras, pero sigo confiando en que Dios es fiel, Dios es amor, Dios es bueno, Dios es justo, Dios es Dios. Y hoy le doy gracias porque primero llegó él a proponerme su amor, y le dije que sí, y ahora ha llegado mi Abraham a proponerme su amor, y le he dicho que sí.



