
La vida está llena de capítulos que terminan y que comienzan, y esta semana se ha cerrado un capítulo más. No digo adiós, sino hasta luego, pero me pongo a remembrar.
Llegué al Anglo (The Anglo) para cursar el COTE (un Teacher’s de la universidad de Cambridge). Era yo muy joven para tomar el curso, pero me aceptaron, y allí conocí a buenas compañeras con las que ya no seguí trabajando.
Pensé que el Anglo se había terminado para mí, pero entré a la universidad y debía trabajar para sostenerme (y pagar la colegiatura), así que busqué a Martha Marín, quien me recordaba del COTE (donde por cierto tuve excelentes tutoras: Hedy y Anita), y empecé a laborar en esa institución.
Mi primer grupo fue un Intermedio 6, con el libro de Challenge. No recuerdo bien qué hice o qué no hice, pero Eva (la actual gerente) me apoyó mucho. De allí, solo fueron buenos recuerdos. Grupos y más grupos con los que me encariñé. Alumnos que se volvieron mis amigos, como Liliana. Compañeras que dejaron su huella en mi corazón, y que más aún, me brindaron su amistad.
Brenda y Magda cantando musicales conmigo, Cristy y Jess soñando con ir a Inglaterra (y nunca fuimos juntas, ¿eh?), Julieta y Molly con sus cuidados maternales, Lucy enseñándome a ser mejor tutora y diciéndome “muñeca”, las Karens, sonrientes y soñadoras, una en Suiza, otra por el rumbo. Sandra, primero alumna, después compañera, llena de buen humor. Norma, Sonia, Alex, Mario, Ariadna, Lidia, Judith, Gaby, ¡muchos más!
Estos diez años en esta institución me trajeron muchas satisfacciones como maestra, pero sobre todo como ser humano. Espero haber dejado una huella en mis alumnos, a los que tanto disfruté. Pues algo me queda claro: amo dar clases. Soy maestra y no lo niego. Me llena de energía y vitalidad estar frente a un grupo y explicar el Past Perfect o dirigir un juego. Canciones, dinámicas, actividades, cursos para maestros (que disfruté inmensamente, sobre todo el dirigido a Pre-escolar).
Gracias, alumnos. Gracias, compañeros. Gracias, amigas. Gracias, Anglo. Alguien me dijo: “El Anglo es adictivo”. Me parece que tuvo razón.