11 de enero de 2010

Divagando sobre el legal...ismo

“No soy legalista”, decimos, hasta que llega un punto en que nos volvemos sensibles, e incluso exageramos. El tema puede variar. Podemos ser drásticos en cosas debatibles, como el baile o el uso de la falda, o en cuestiones delicadas, como el divorcio.

Supongo que poco nos gusta ser considerados “legalistas”, “cuadrados”, “de mente cerrada”. Muchos de nosotros criticamos a quien actúa así; otros se ufanan de su rigidez y estricta moral.

Tristemente, los pleitos surgen por situaciones de esta índole. E incluso hay divisiones que provienen de posturas tajantes y extremas, en que ninguna de las dos facciones pretende ceder o lograr un equilibrio.

Me parece que existen tópicos “no negociables”: el asesinato, la mentira, el adulterio. Pero, desafortunadamente, aún este tipo de males hoy caen en el centro de “justificación”. Lo mató en defensa propia, fue una mentira blanca, lo engañó porque no tuvo opción.

Por otro lado, algunos asuntos se tornan sumamente complicados. Por ejemplo, se te indica el largo de la falda que debes usar, y aún el color. Si fallas en un milímetro, se te juzga y condena.

Solo pretendo divagar sobre la materia, no necesariamente proveer de una solución. Solo me digo: “No me agradan los legalistas. Pero ¿no soy yo una también en ciertos puntos?” ¿Mi propuesta personal? Pedir a Dios que me dé Su perspectiva. En aquellas cosas en que él es estricto, yo también lo quiero ser. Pero… yo no soy Dios.

Mientras él es un ser santo con derecho a evaluar y sentenciar un acto, yo soy igual de propensa a cometer cientos de errores que aquellos a quienes juzgo.

Por otro lado, también quiero recordar que Dios, ahondado a su santidad, posee gracia, es decir, esa capacidad de perdonar y cubrir una falta; aún aquellas que yo pudiera considerar “muy graves”. Así que me pregunto: ¿abunda la gracia en mí?

Concluyo esta reflexión diciendo que la cura al legal…ismo, no son más leyes, sino la gracia.

6 comentarios:

Brisa. dijo...

Amén!!!

Claudia Gonzalez Cañas dijo...

Muy cierto Kei creo que todos deberiamos hacernos un análisis al respecto.

Saludos.

Triple dijo...

Te recomiendo "La Cabaña", yo lo estoy releyendo y creo que da una perspectiva muy buena acerca de este tema... definitivamente, me ha roto muchos paradigmas y por más que le busco, nada de lo que ahí dice contradice la palabra de Dios.

Miguel Ángel Moreno dijo...

Precísamente estoy en proceso de cambio respecto al tema que tratas. Evolucionando, supongo.

Andres Sgv dijo...

De gracia hemos recibido de gracia debemos dar.

NO HAY DE OTRA.

Anónimo dijo...

Lo malo del legalismo es que hace ver al cristianismo tan dificil pero a la vez es mas facil.
....O sea que de una forma muy tranquila el legalista sigue sus reglas o normas pensando que con eso ya ha ganado el favor de Dios. Sin embargo lo esencial del cristianismo es que no es asi. Lo podemos encontrar en Romanos 3.

Gemi

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