4 de febrero de 2010

Carta a Betty

Querida tía,

Perdona que te escriba, pero es lo que —se supone— sé mejor hacer. La última vez que te vi fue en Navidad. Si bien la enfermedad te tocaba, tu alma y tu espíritu seguían intactos. Animosa, juguetona, interesada en tu alrededor. ¿Sabes que eres? Una mujer virtuosa.

No puedo expresar con claridad mis sentimientos, pero te puedo decir esto con todo el corazón: siempre te he admirado. Pudiera hacer una lista de tus cualidades, pero me quedaría corta, así que, como si nos estuviéramos tomando una taza de café o té en tu casita, me pongo a recordar:

Las comidas en tu casa, alrededor de prácticos y sencillos almuerzos, pero siempre con un sabor especial. Aunque la conversación superaba a los alimentos. Íbamos de temas espirituales a musicales, de divagaciones sobre la vida a planes futuros. Siempre interesada en los demás. Siempre dando tu tiempo.

Las ocasiones especiales. Conciertos, salidas, visitas al DF. Conversaciones, nuevamente, pláticas significativas. Compartiendo confidencias, aún de las más íntimas. Dando consejos y tu sonrisa.

Los juegos. Tú organizando, riendo, proponiendo. Buscando que todos estuvieran a gusto y pudieran disfrutar la velada. El alma de la fiesta, y al mismo tiempo la que solo observaba.

Gracias por tu amor, tu amistad, tu apoyo, tu comprensión, tu sensibilidad. Gracias por ser mi fiel lectora —aún del libro que todavía no se publica. Gracias por ser una tía sonriente y animadora. Gracias por ser una amiga en los días oscuros. Gracias por ser una madre ejemplar. Gracias por ser una esposa idónea. Gracias por ser una hija de Dios transparente y vital. Gracias por ser una mujer virtuosa. Gracias por ser tú.

Ahora las lágrimas nublan la visión, pero sabemos que estás en brazos de Jesús, y que después de que hables con él y le cuentes todos tus secretos, te estarán aguardando otros pares de brazos, los de tu papá y tu mamá, quienes de seguro te recibirán con todo el amor del mundo.

Nosotros acá te echaremos de menos. Pero allá, sin más dolor, sin más enfermedad, estarás esperándonos también con los brazos abiertos.

Te amo.

7 comentarios:

Andres Sgv dijo...

Keila, I am writing about Betty in my blog at this very moment. There will be no exact words to express all what Betty is and meant to each one of us.

I experienced her frienship, conversation,music, games, HER HOME, herself; hence I understand your memories.

I am glad for her. It is hard for us; till the day we meet her again in the place prepared by our Savior!

WHAT A REUNION IT WILL BE!

Isa dijo...

Mi amada Keila, he derramado lágrimas al saber que ya no podré ver y gozar de la presencia de Betty. Parece que fue ayer cuando jugábamos y compartíamos muchas cosas en el DF y en Veracruz, también cuando chateábamos. Recuerdo su obediencia y sumisión, y como tú dices mi hermosa escritora, todo eso sólo se resume en dos palabras:¡Mujer Virtuosa!
No cabe duda que la amábamos y la guardaremos en nuestra memoria y corazón.

Claudia Gonzalez Cañas dijo...

Un abrazo fuerte para ti Keila. El Señor nuestro DIOS la cobija en su santo reino.

elim-el oasis de Eva dijo...

Preciosas palabras y preciosos recuerdos. Un abrazo Keila.

Cynthia dijo...

je,je mi mamá no dejó de llorar al leer la carta.

wendy dijo...

Ni yo jeje

Brisa. dijo...

Directo del corazón.
Dios fortalezca a tu familia Keilita.
Un abrazo.

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