11 de febrero de 2010

El color de Dios


Rang-e Khoda, con su traducción literal en persa “El Color de Dios”, y su título en el resto del mundo, “El Color del Paraíso”, es una película conmovedora. Trata de Mohammad, un niño ciego a quien su padre no lo quiere. Sale de la escuela y regresa a la aldea, al calor y amor de su abuelita. Pero su padre lo lleva con un carpintero también ciego para que sea su aprendiz.

En dicha escena surge la frase que me conmovió hasta las entrañas, profunda y sólida, real y desgarradora.

“Nadie me ama porque soy ciego”.

¿Cuántos niños en el mundo sienten lo mismo? ¿Cuántas personas deambulan con el mismo lema? Nadie me quiere. ¿Por qué? Porque soy fea, porque soy alta, porque soy morena, porque soy torpe, porque soy discapacitada.

“Nuestro profesor dice que Dios ama más a los ciegos porque ellos no pueden ver. Pero yo le dije que si así fuera, no nos hubiera creado ciegos para no verlo”.

¿Cuántos no pensamos lo mismo? Si Dios me amara, me hubiera hecho más bonita, más rica, más inteligente. ¿Y tiene razón el maestro? ¿Dios ama más a los ciegos? Creo que Dios ama más al pecador, y como todos somos pecadores, Dios nos ama a todos. Pero puedo creer —simplemente al repasar cómo vivió Jesús en la tierra—, que Dios tiene especial cuidado de los enfermos.

“Mi profesor respondió: —Dios no es visible. Él está en todos lados. Lo puedes mirar a través de las yemas de tus dedos”:

Y así, a través de la película, observamos los dedos traviesos de Mohammad acariciando las flores y la arena del mar, rescatando a un pajarillo y obsequiando pequeños presentes.

“Así que ahora me estiro hacia todos lados para alcanzar a Dios, hasta el día que mis manos lo toquen y le pueda decir todo, aún los secretos de mi corazón”.

Mohammad expresa el anhelo más profundo del corazón humano, tocar, ver, hablar con Dios. Tristemente, en el país donde vive Mohammad, no se cree que ya desde hoy podamos hacer lo mismo. Yo solo sé que no puedo tocar a Jesús —aún—, ni puedo ver sus colores —aún—, pero sí puedo decirle todo, aún los secretos de mi corazón. ¡Cómo me gustaría dar esta buena noticia al pequeño Mohammad!

4 comentarios:

En camino de la fe dijo...

Muy buena nota, es conmovedora. A veces me pregunto cuantos casos asi habra en el mundo. Saludos desde Buenos Aires.

Andres Sgv dijo...

No he visto la pelicula, pero si he visto a los niños "ciegos" que necesitan recibir la mejor noticia: Dios nos ama!

Triple dijo...

Todos necesitamos saber cuánto nos ama Dios... como leí en algún lugar "Él es especialmente afecto a cada uno de nosotros".

Adan Cortes dijo...

Impactante pero cierto y digo Gulp por que muchas veces nos encontramos en esa situacion me he encontrado en esa situacion y sin duda se ve que es una pelicula que te deja un nudo en la garganta ¿Estara en Blockbuster??

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