15 de febrero de 2010

Una vida torcida


En mi vida ha habido ocasiones en que mi futuro se ha visto truncado, o herido, o afectado. De repente, al dirigir mis párpados hacia lo que tengo delante, no percibo una senda pavimentada y recta, sino una torcida y pedregosa.

Entonces vienen la desesperanza, la desilusión, la derrota. ¿Y ahora qué? Pero encontré un proverbio, ya conocido, pero olvidado por mi mente, que me ha traído consuelo y paz.

“Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas”.

¡Qué cierto! ¡Qué maravilloso! Él enderezará mis veredas, porque es el experto en reconstrucción, en restauración, en motivación. Porque él, y solo él, sabe tomar esas curvas y alinearlas, sabe cómo allanar el camino y volverlo suave.

¿Qué me toca a mí? Reconocerlo. Aceptar que de su mano viene todo; pedir su consentimiento en todo. Así que, aún cuando cometa equivocaciones, aún cuando parezca que todo está perdido, siempre puedo confiar en que él enderezará mis veredas.

5 comentarios:

Adan Cortes dijo...

Maravillosa entrada Keila, Sin duda una muy buena meditacion para inicar la semana, y si aunque muchas veces lo sabemos, las presiones de la vida nos hacen olvidarlo, importante recordar esto la proxima vez que que veamos ese camino que EL nos enderazara la vereda.

P.D. Fue agradable recibir su visita, a ver si lo hacen mas seguido jejeje

Verdad (3 Juan 1:3-4) dijo...

Amén.

elim-el oasis de Eva dijo...

Siempre me ha gustado la expresión "enderezará tus veredas", así veo mi vida como un camino que necesita ser "enderezado" tantas veces.

Brisa. dijo...

Y esta lectura me saco las lágrimas...

Un abrazo.

Anónimo dijo...

cuando Dios endereza nuestros caminos, muchas veses duele. Pero al final es reconfortante sentir que Dios quiere obrar en nuestras vidas.

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