25 de marzo de 2010

Divagando sobre un negocio propio


Toda mi vida he trabajado para otros, pero de repente me topo con una nueva faceta, desconocida e intimidante: un negocio propio. La responsabilidad se duplica, el tiempo de trabajo también, pero, a final de cuentas, tiene sus ventajas.

Así que rescato algunos paralelos de tener un negocio propio con la vida misma.

De ti depende que funcione. No puedes echarle la culpa a tus trabajadores —aún cuando los tengas—, ni tampoco a los demás.

Hay días buenos y malos. Temporadas de escasez y de abundancia, pero en cualquier circunstancia debe reinar la gratitud.

Levantar o crear algo es un don de Dios. No hay nada como empezar con cuatro paredes deslavadas y terminar con un negocio pintado, acondicionado y amueblado, con brillantes letras que anuncian su giro. La satisfacción quizá se compararía —en un grado mucho menor— a la que sintió Dios cuando terminó la creación y vio que era bueno.

La perseverancia es la que cuenta. La vida, en resumidas cuentas, no es una carrera de cien metros, sino un maratón. A veces nos gustaría más un negocio multimillonario, esos que de la noche a la mañana crecen y prosperan, pero con la misma rapidez caen y desaparecen. En lo importante —relaciones personales—, la perseverancia es un factor trascendental.

Y yo, solo divago…

7 comentarios:

Brisa. dijo...

Me gustó mucho, perseverar en medio de todo.

Un abrazo!.

Eduardo Roldán Reyes dijo...

Ni dudarlo, la perseverancia es pieza clave, mucho ánimo Keila!

Saludos!

Adán Cortés dijo...

Ah vaya ya tenia un ratito queriendo ver esta entrada (jeje) Me gusta tu comparacion menor de la creacion y el negocio propio como microempresario (Y si Dios lo permite en un tiempo poner otro negocio) puedo sentir hasta cierto punto lo que comentas, Excelente entrada como siempre. Saludos a ti y a Abraham

Triple dijo...

¡Ánimo amiga! Un negocio propio es una bendición.

Anónimo dijo...

Hola,

Me gusto mucho la frase "la perseverancia es un factor trascendental" la verdad espero que todo lo que hago no solo perdure sino trascienda a la eterindad y de Gloria a Dios.

A.M.M.

Andres Sgv dijo...

Se lo que se siente. Nunca olvidare el primer dia que mis padres abrieron su propio negocio. En 20 años su acumularon muchos recuerdos y lecciones. Pero sobre todo resalta la Mano de Dios. Un negocio propio nos impacta en la mente, en el alma y en corazon para toda la vida.

Podria escribir "un libro" de todo, pero lo digo como un decir porque no tengo tu habilidad, ja ja!

Isa dijo...

¡Excelente divagación! En todo momento o circunstancia, debe existir el contentamiento.
Adelante y abrazos a Abraham.

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