18 de marzo de 2010

Él vida, yo muerte


¿Cómo es él? Él es vida. No solo produce y crea vida, sino que su esencia misma es viva. En él no hay muerte, sino eternidad. No hay deterioro, sino fortaleza y belleza. Él es por siempre y para siempre.

Yo soy muerte. En mi cuerpo comienzan a reflejarse las señales de la vejez. Las enfermedades me amenazan, los desastres naturales me rodean. Ni siquiera si tuviera todo el dinero del mundo podría evitar mi muerte. Esta llega, tarde o temprano.

Pero él es vida, y me ha prometido vida. Cuando yo muera, no será el fin, sino el principio. Aclaro que todo ser humano es eterno. Eso lo ha dicho él –quien no miente. Todos los hombres tenemos almas eternas, pero todos hemos sido condenados a muerte eterna, es decir, separación de Dios.

Sin embargo, porque él es vida, nos quiere dar vida, y nos ofrece un camino sencillo, pero complicado. Sencillo porque es gratuito. Complicado porque implica reconocer que él es Dios. Yo he elegido la vida. ¿Y tú?

4 comentarios:

Isa dijo...

¡Precioso post Keila! Yo he elegido la vida al igual que tú. Y sobre la edad...¡no jales que descobijas!, ja,ja,ja.
Bsitos mi amada escritora favorita.

Andres Sgv dijo...

Los refelejos de la vejez son reflejos de lo mas cercano que estamos de entrar a la verdadera vida!!!

Brisa. dijo...

"y ya no vivo yo, más vive Cristo en mi!"...amén, yo también he elegido la vida, su Vida.

Claudia Gonzalez Cañas dijo...

Espero seguir en el complicado.

Reflexión hermosa.

Saludos,

Clau.

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