6 de mayo de 2010

Anna, la Trágica


Ayer, por casualidad, al ir saltando de canal en canal mientras esperaba a mi esposo, volví a ver Anna Karenina, y me acordé. Me acordé de la magia de Tolstói y sus personajes. Me acordé de la magia de Rusia y su folclor. Me acordé de las facetas de una mujer y de la profundidad que Tolstói daba a cada uno de sus personajes.

Anna Karenina. Mujer de contradicciones. Mujer con una tristeza profunda. Una Virginia Woolf en la ficción del pasado; una María Antonieta Rivas Mercado en un país ortodoxo. ¿Qué habría sido de Anna si Tolstói la hubiera colocado en este siglo?

El adulterio ya no es visto como antes; pero no por eso carece de estragos. No por eso se borran o minimizan sus efectos. Hoy, por la calle, aunque disfrazadas de mujeres modernas y valientes, aún cuando se maquillan con el feminismo ideológico, caminan muchas Annas, perdidas, dolientes, confusas.

Buscan el amor, pero éste no llega en un hombre. Buscan el perdón, pero éste no llega de labios humanos. Sin embargo, Tolstói da las respuestas a las interrogantes de la vida en los labios de Konstantin.

“Mi razonamiento no comprenderá porqué rezo, pero seguiré rezando, y mi vida, mi vida entera, independientemente de cualquier cosa que me suceda, ya no carece de sentido como antes, sino que ha adquirido un significado indudable de bondad en la que tengo el poder de invertir”.

Si Anna hubiera aprendido lo que Konstantin, no se habría echado a las vías del tren. ¿O no?

2 comentarios:

Nova dijo...

Recuerdo el impacto al leer el libro a los 16 años. Buenísima reflexión.

• Jessie • dijo...

Con entradas como estas dan ganas de meterse a una biblioteca a devorarse cada libro. ¡Que interesante!

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...