28 de mayo de 2010

Divagando sobre paradojas (6)

Un nuevo hombre. Un viejo hombre. Los dos dentro de mí.

Los dos una realidad total. Un nuevo hombre que predominará. Un viejo hombre que morirá.

Pero, mientras tanto, el nuevo y el viejo conviven, como un niño y un anciano buscando la madurez y la inocencia.

Esto no es magia, es un proceso, una carrera, una transformación.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola,

me encanto esta paradoja, hay hermanos que no entienden esto y viven en los extremos de estas dos realidades, unos se meten tanto en su madurez que se olvidan de su inocencia y otros al reves. Solo Jesús me ayuda a vivir en el equilibrio el balance aunque por ahora no alcanzo lo perfecto pero si será perfecto el día que lo vea a él cara a cara. Esto me anima a seguir solo a mi Jesús desde hoy. Fruto de esta paradoja.

Abraham Macip

Karen dijo...

¡Wow! El mismísimo Abraham Macip... jiji, sólo bromeo... pero tiene toda la razón en sus palabras.
¡Bonito nuevo look!

*Denisse* dijo...

Algunos hablan de que depende a quien alimentemos más, para que uno crezca y otro mengue, pero yo digo que el viejo hombre debe morir, para que el nuevo resurja con fuerza y crezca hasta perfeccionarse en el poder de Cristo...

Dios te bendiga... Saludos y quedó muy bonito tu blog! aunque las imagenes de orgullos y prejuicio tambien quedaban bien, es una de mis peliculas favoritas!!

Brisa. dijo...

La última frase está genial!. Muy buena reflexión.

Un abrazo.

Brisa. dijo...

...y el nuevo look está pasao' :-)!

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