13 de diciembre de 2010

Hogar, dulce hogar

Escribo esto con una semana de anticipación. ¿Dónde estaré el día que esto se publique? No lo sé. Quizá siga aquí; tal vez ya esté allá. Pero concluyo una cosa: el hogar está donde mora el corazón.

Y si estoy contigo, estoy en casa. Si aún despierto entre tus brazos, estoy en casa. Si al abrir los ojos lo primero que veo es tu rostro, estoy en casa.

Un techo no es un hogar; una mansión no es un hogar. Mi hogar eres tú y el pequeñito que viene. Mi hogar es Dios mismo. Él ha prometido morar en mí. Yo soy su hogar, en cierto modo. Y aún mejor, su hogar celestial tiene lugar más que suficiente.

Por hoy, aunque no sé dónde esté, si estoy contigo, estoy en mi hogar.

5 comentarios:

Brisa. dijo...

Que lindas palabras amiga!

Lisi dijo...

Siempre me acuerdo del "House of Dreams" de L.M. Montgomery (¿llegaste a leerlo?). Pero aún sin tener un "house of dreams", sabemos muy bien cuál es el hogar verdadero. :-)

Isa dijo...

Qué lindas palabras tan ciertas mi Keila, esto es lo que le da la dulzura a cualquier lugar en donde estemos con nuestros seres amados y que podamos decir: "este es mi hogar"
Besitos.

Karen dijo...

Me encantó... el post y el nuevo look!!!

Milagros dijo...

Hoy 1 de Enero de 2011 acabo de leer este comentario en tu blog. Esoty en mi hogar con mi preciosa familia y agradecida a mi Dios. Feliz año!! Gracias Keila

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