29 de abril de 2010

Te extraño

Extraño tu sonrisa picaresca, cuando piensas algo que sabes que me va a hacer respingar, pero disfrutas imaginando mi reacción, ¿y sabes?, logras no enfadarme, sino robarme una sonrisa.

Extraño tu disposición por probar mis inventos de comida, aún cuando el pan se tuesta y las combinaciones no son tan agridulces como a ti te agradan, ¿y sabes?, logras inspirarme para cocinar aún más.

Extraño tus abrazos matutinos, cuando el despertador suena y refunfuño porque me debo levantar, ¿y sabes?, me haces sentir amada y protegida, con ganas de ir a trabajar.

Extraño tu compañía y tu presencia, porque todo tú eres ahora parte de mí, y yo sin ti ya no soy yo, ¿y sabes?, por fin comprendo lo que significa ser una sola carne.

Extraño todo en ti, te extraño todo tú, pero al mismo tiempo me alegro porque sé que estás aprendiendo y preparando nuestro futuro, ¿y sabes?, estoy orgullosa de ti y te amo cada día más.

26 de abril de 2010

Ando breve

Ando breve en palabras y en pensamientos. Ando breve de tiempo. Ando breve de ideas. Ando breve, pero sigo andando. Gracias por acompañarme en este breve momento.

22 de abril de 2010

Oración

Señor,

Vengo ante ti con un sencillo pensamiento: no sé qué pedir. Por primera vez, me encuentro sin palabras. No sé qué es mejor para mí. Tampoco sé lo que quiero. O quizá sí lo sé, pero no sé si será lo mejor. No puedo ni siquiera componer una simple oración. Así que aquí estoy, sin palabras, sin propuestas, sin organización. Yo estoy aquí, tú estás aquí, así que no hace falta nada más. No sé qué pedir, pero tú sí sabes qué dar. No necesito más.

19 de abril de 2010

Me hacen falta vitaminas

Me hacen falta vitaminas. Te hacen falta vitaminas. Las necesitamos. Nos hacen bien. Un poco de vitamina C y de vitamina E. ¿Fibra de nopal? ¿Jalea real? Calcio o uña de gato; cartílago de tiburón o aceite de hígado de tiburón.

Me hacen falta vitaminas. Te hacen falta vitaminas. Las necesitamos. Nos hacen bien. Más tiempo de oración y de meditación. ¿Comunión con la iglesia? ¿Servicio a los necesitados? Lectura y ayuno; confesión y sumisión.

¿Me hacen falta vitaminas? Mírame arrastrar los pies. ¿Te hacen falta vitaminas? Mírate con los hombros caídos.

Las necesitamos. Nos hacen bien.

15 de abril de 2010

Si fuera un ser de fantasía


No sería un gnomo, pues éstos nacen gemelos y me gusta mi individualidad. O quizá no me agradan mucho sus gorros puntiagudos que presumen en las cuevas.

Tampoco sería un enano. Éstos son deformes y mal humorados. Me gusta más ser el centro de la función.

¿Un hada? Demasiado perfecta. Quizá el sueño de toda mujer es poseer alas y curvas, en el orden inverso tal vez, pero se me figuran demasiado simples.

¿Un troll? ¿Un ogro? ¿Una ninfa? ¿Un duende?

Un hobbit, quizá. Un elfo, tal vez. ¡Ya sé! Mejor seré… una mujer de pocas palabras.

Finalmente, estamos hablando de seres de fantasía.

12 de abril de 2010

Te veo desde el principio

Porque desde el Génesis te veo…

En el primer día, pues tú eres la luz del mundo.

En el segundo día, pues tú eres el camino al cielo.

En el tercer día, pues tú eres la vid verdadera.

En el cuarto día, pues tú eres la estrella de la mañana.

En el quinto día, pues tú eres manso como paloma.

En el sexto día, pues tú eres el cordero de Dios, el león de Judá, el Hijo del hombre.

En el séptimo día, pues tú eres el reposo de mi alma.

Te veo desde el principio; desde el Génesis te veo, Jesús.

8 de abril de 2010

Carta a una amiga


Querida amiga,

Escribo esto ahora que me entero de la noticia, pero lo publico hasta unas semanas después pues hoy todavía duele, y tal vez mis palabras no sean las adecuadas. ¿No te pasa lo mismo? Queremos decir tanto que terminamos sermoneando o lastimando, ofreciendo verborrea que no ayuda en nada.

Pero lo cierto es que me duelo, me duelo contigo. Lloro a la distancia, consciente que quisiera estar a tu lado en estos momentos para llorar juntas, para guardar silencio y mirar el cielo en busca de respuestas.

Pero estoy aquí, a un océano de distancia, pensando en ti. Así que le pido a Dios que te mande una brisa fresca que te recuerde que muchos te queremos; le ruego que te envíe un descanso reparador que sirva como un abrazo físico; le suplico que te abrace por las noches con su cariño y así recuerdes que te ama.

Oro por ti, oro por los tuyos, oro porque es lo mejor que puedo hacer. Aún si estuvieras en la misma ciudad, propondría orar por ti. Porque solo así las palabras se componen y adquieren coherencia; porque solo así la mente se esclarece y la perspectiva se abre camino entre las sombras; porque solo así recordamos que hay eternidad en nuestros corazones, y el adiós no es para siempre, la distancia es un momento en el tiempo, las penas son pasajeras.

Así que aquí estoy. Cuenta conmigo, y gracias, muchas gracias por tu amistad.

Te quiero,

Keila

5 de abril de 2010

Divagando sobre días difíciles

Divago porque los días difíciles se han convertido en meses, años, rachas que no parecen tener fin. Crisis mundiales: terremotos, huracanes, matanzas. Crisis personales: económicas, sentimentales, espirituales. Crisis en los seres que amamos: malas noticias de enfermedad, muerte, divorcio.

A veces escucho que algunos dicen que estos días no acabarán, sino que empeorarán hasta, prácticamente, el fin del mundo. Me parece algo pesimista hablar así, aún cuando sea cierto.

Otros prometen que todo mejorará, pero los días pasan y las noticias siguen acumulándose en el corazón. Me parece demasiado optimista hablar así, pues la Biblia anuncia que los tiempos finales se acercan.

¿Entonces? Se dice por ahí que los seres humanos somos los únicos que caminamos con los pies por delante, y la cabeza hacia atrás. Avanzamos al futuro con la mente en el pasado, con los recuerdos, la culpa, el dolor atándonos y limitándonos. ¿Qué sugiero?

No sugiero nada, pues no conozco la respuesta en su totalidad. Solo sé que Cristo prometió darnos paz en la mente y en el corazón; que prometió estar con nosotros en las buenas y en las malas; que prometió fuerza y gracia para enfrentar los cambios, las pruebas y al aflicción.

Y le pido sabiduría para saber qué es lo realmente importante; le pido paciencia para saber esperar sus tiempos; le pido prudencia para actuar con rectitud en estos días difíciles.

No sé mucho; no entiendo mucho, pero en Cristo confío.

1 de abril de 2010

El Bargueño


Ya viene, ya llegó. Un nuevo libro más, otro motivo de gratitud. Nuevas sensaciones de inseguridad. Una propuesta diferente a la novela de ficción bíblica o a la de ficción moderna que he venido trabajando. Un salto del pasado al presente, pero con un bargueño de por medio.

Un libro desde el fondo de mi corazón. Un libro de parto complicado. Un libro en medio de un año de muchos cambios.

Un tema delicado. Un tema que ha provocado mucho dolor. Un tema que ha tocado a millones de familias.

La sombra del alcoholismo. La realidad de los sueños rotos. Y como en muchos de mis escritos, las segundas oportunidades y la promesa de una familia restaurada.

Personajes que sufren, personajes que maduran. Una maestra de secundaria. Un recién jubilado. Un jesuita. Una mujer de la época de Sor Juana.

Paisajes de Puebla, Veracruz y el Distrito Federal. La vida cotidiana de la época de Sor Juana. Un México moderno, un México virreinal.

Un bargueño, un mueble deteriorado, pero que puede hallar un nuevo futuro con el toque de una mano maestra.

Un libro especial, dedicado a mi tía Betty. Un nuevo libro que espero disfruten.