28 de junio de 2010

Meme de Disney


A falta de inspiración, un meme (en honor a Toy Story 3 que vi el sábado):

Película favorita de niña: Los Aristogatos. Me encantó la música.

Película que te hizo llorar: Bambi. Sufrí cuando mataron a la mamá. También lloré cuando muere el padre de Simba en el Rey León.

Película que te hace reír: Toy Story (en sus tres versiones).

Película con tu música favorita (soundtrack): La Bella Durmiente. Nadie puede vencer a Tchaicovsky.

Película con la mejor historia de amor: ¡La Bella y la Bestia! La apariencia engaña.

Princesa preferida: La Bella. No lo puedo negar; ¡le gusta leer!

Príncipe preferido: ¡La Bestia! Sobre todo cuando es Bestia.

Animal favorito: Tengo varios. Balú (El Libro de la Selva), Sebastián (La Sirenita), Tambor (Bambi).

Villano favorito: Capitán Garfio de Peter Pan.

Canción favorita: “Bésala” (La Sirenita), pero hay muchas más que me conmueven y me hacen recordar viejos tiempos.

¿Alguien se anima a contestar?

24 de junio de 2010

Escribiendo para olvidar y para recordar


De repente nos volvemos a topar con un libro que nos remueve las entrañas. Específicamente los libros que giran alrededor de la Segunda Guerra Mundial me causan fuertes impresiones. No fue la excepción el librito llamado: La Noche, de Elie Wiesel.

No pretendo hacer un resumen, solo resaltar algunos puntos. Elie describe la pesadilla de Auschwitz, su desilusión con la fe de sus padres, el sacrificio y el acercamiento que tuvo con su padre, las preguntas que surgen frente a los horrores de la guerra.

A veces no sé si las obras de este período histórico me conmueven por la temática, más allá del estilo literario, o si —llanamente— mi mente no concibe que seres humanos hayan sido capaces de perpetrar semejantes crímenes.

Lo cierto es que Elie juró no olvidar, y no lo ha hecho. Los sobrevivientes de los campos de concentración no borrarán jamás los olores, el hambre, las penas que experimentaron allí.

En ocasiones escribimos para olvidar; para olvidar nuestro presente y soñar con un mundo de fantasía. Otras veces escribimos para recordar; para traer a la memoria lo que nos ha marcado.

Escribamos para olvidar, para recordar, para plasmar…

21 de junio de 2010

¿Hasta cuándo?

No siempre el grito desesperado del Apocalipsis cruza mi mente, pero cuando lo hace, retumba como un trueno.

Muchos otros se identifican mejor con este clamor, pues están hartos de la injusticia y la miseria, de la violencia y el desamor.

Pero agradezco a Dios estos momentos de desazón y desesperanza cuando puedo unirme al coro de mártires de todos los siglos y preguntar: ¿hasta cuándo?

¿Hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo? Y elevo mis ojos al cielo y repito el clamor que arde en mi pecho: Ven, ya ven. No tardes. Venga tu reino.

Y luego, en medio de las lágrimas, viene la rutina traicionera para arrancarme este momento de intimidad, y me sumo de nueva cuanta a la fiebre mundialista y a los quehaceres rutinarios.

No tengo la respuesta. No sé hasta cuándo. Pero no quiero olvidar. Y no quiero dejar de preguntar.

19 de junio de 2010

Que no se pierdan en el recuerdo

Todos hemos sido tocados por personas que nos han ayudado en nuestro caminar con Dios. Recordamos a misioneros, obreros, fundadores, amigos que nos mostraron un poco del amor de Dios, o un mucho de su cariño a través de un abrazo.

¿Te acuerdas de ellos? Algunos aún viven y pisan este planeta, sin saber que en su diario andar tocaron tu vida. Pero no podemos dejar que su recuerdo muera. Y hoy es la oportunidad que tienes para plasmar sobre el papel su impacto.

El Premio de Ensayo Letra Viva es una gran oportunidad. Lee un poco de lo que buscan:

El Premio de Ensayo Letra Viva tendrá esta vez como tema general “Ejemplos admirables de la vida cristiana”. Se invita al participante a escribir breves ensayos literarios que reflejen, estudien, examinen o propongan experiencias ejemplares de la vida y los valores cristianos en la América Latina de hoy.
Aspiramos a que el participante concurse con trabajos basados en áreas de acción particulares, como pudieran ser ejemplos de la vida cristiana en su país, ciudad, comunidad, barrio, hogar, iglesia, ministerio o escuela.
Solicitamos esta vez ensayos que reflejen al cristiano en acción, dando frutos del Espíritu Santo de Dios, con toda la problemática social y de confrontación que esto implica. Ensayos que no sean solo anecdóticos y descriptivos de una experiencia de vida, pero que tampoco se limiten al estudio teórico, teológico o bíblico de una actitud. Ensayos que, como retratos de vida humana, reflejen también las imperfecciones.

¿No suena emocionante? Solo tienes que recordar y escribir. Solo tienes que pulir y rescribir. Solo tienes que intentarlo. Si no te animas, nunca sabrás cuál hubiera sido el alcance de tu experiencia.

Te invito a participar. Lee otros ensayos biográficos para darte ideas. Visita sitios como DESARROLLO CRISTIANO INTERNACIONAL para leer artículos sobre ministerios de hoy día o vidas ejemplares de cristianos de hoy y de antes.

Recuerda: ¡ya tienes el material! Pues aquel de quien escribirás, es alguien que tocó tu vida, alguien que rozó tu alma.

Consulta las bases completas aquí

Por cierto, no te desanimes por la fecha de cierre; me parece que extenderán el plazo unos meses más.

Y ahora... ¡a escribir!

17 de junio de 2010

Carta peligrosa

No conozco tu nombre, ni tu apellido. Bien podría ser Pedro o Juan, Martínez o Pérez. Lo cierto es que escucho de ti en las noticias. Traes asolado a mi país, sobre todo en el norte. Te crees el dueño del territorio; manejas camionetas equipadas y portas armas que dejan pálidos a los policías.

Entras a establecimientos concurridos y matas sin ton ni son. Ejecutas a tus enemigos; bloqueas las avenidas, robas sin misericordia. Te mueves como si nada pudiera dañarte; solo piensas en los billetes que recibirás. Quizá has vendido tu alma, porque no sufres cuando en el fuego cruzado ejecutas a un niño… o a dos.

Tus únicos pensamientos rondan en protegerte, vengarte y ganar más dinero. Te preocupa tu “familia”, pero no la de sangre, sino la que te ha unido a esos grupos de poder y corrupción. Has dejado tu humanidad por el tráfico de sustancias prohibidas. Eres el héroe de la película, pero yo puedo ver dentro de ti.

Porque allá en el fondo tú lo sabes bien. No eres feliz, ni siquiera cuando eres más rico. En tus pesadillas aparecen los rostros de aquellos a quienes han matado, sobre todo el de tu primera víctima. No duermes en paz, pues sabes que quizá al otro día los enemigos darán contigo o el jefe se aburrirá de ti.

Has traicionado, así que corres el riesgo de ser traicionado. Todo se puede revertir en tu contra: mentiras, engaños, violencia. Y debajo de ese corazón endurecido por la maldad, aún reside ese niño que un día soñó con volar, que jugó en la milpa, que pateó un balón para divertirse.

Mi corazón sangra al ver a mi México desgarrado por el terror. Comercios cerrados, gente inocente enterrando a sus familiares… violencia. Así que no apelo a ti, sino al niño. Recuerda ese tiempo en que el cielo azul se extendía solo para ti, y haz la paz con Dios. ¿Qué tiene que ver Dios con todo esto? Tiene mucho que ver. Tiene todo que ver.

Porque él creó al niño; porque él amó al niño. Y por más increíble que parezca, aún ama al hombre sanguinario que eres hoy.

14 de junio de 2010

Carta a mí misma

Querida Keila,

Un año más. ¿Lo puedes creer? Ya estamos viejas, o podríamos decir que estamos en la flor de la juventud. ¿Tú cómo te sientes? Porque yo me encuentro bien. Ahora conocemos nuestro cuerpo y nuestras limitantes, aunque continuamos dándonos de topes en la pared cada vez que nos sobrepasamos o abusamos de nuestras fuerzas.

Pero Dios ha sido bueno. Muy bueno. Nos ha concedido los deseos de nuestro corazón. Tantos, que resulta imposible enumerarlos. Quizá el más importante lo conocemos bien: una salvación perfecta, grande, insuperable.

Y la cereza del pastel, ha sido un esposo. Un hombre que ama a Dios y que nos tiene paciencia. Un hombre con el que compartimos la vida, y con quien soñamos, disfrutamos y gozamos.

Un año más. Un año menos. Pero aún anhelamos aquel día en que le veremos a Él. En ocasiones se nos olvida ese gran encuentro, pero cuando lo tenemos presente todo adquiere perspectiva. ¿Te imaginas cómo será?

El momento cumbre de la existencia; el instante trascendental que dará sentido a cada minuto sobre esta tierra. Verlo a Él, postrarnos... tocarlo... admirarlo...

Ya falta menos.

Yo

10 de junio de 2010

A Karen


Faltan unos días, pero no sé si estaré en casa o si me podré conectar. Tal vez sí, tal vez no. Pero por si las dudas, y porque no quiero dejar pasar la ocasión, este correo es para ti.

Los últimos años hemos celebrado juntas esta fecha. Hemos coincidido en muchas cosas: fecha de nacimiento, placer por la lectura, amor por Dios, sueños editoriales y otras más.

Hemos intentado escribir un cuento, hemos intentado prestarnos libros, hemos intentado crear nuevos horizontes.

Pero aún más, has estado a mi lado en los momentos más importantes, como el año pasado. Gracias por el calendario para organizar la boda, gracias por el recetario de cocina, gracias por el cuadro que ahora decora mi casa. Gracias por los detalles, el cariño, el amor.

Dios permitió que nuestros caminos se cruzaran, no cabe duda. Y ahora te puedo llamar amiga y hermana. Y aunque lejos en la distancia geográfica, cerca en el corazón; pues ahora que festejas tu cumpleaños, solo pido a Dios que siga colmando tu vida de oportunidades para ser tú y seguir tocando las vidas de los que te rodeamos.

Happy Birthday!

7 de junio de 2010

Mirar arriba



Leyendo un libro recordé una escena de “Matar a un Ruiseñor”. Atticus Finch, uno de mis héroes preferidos, pierde el juicio como abogado defensor. Se ha cometido una injusticia, y la sala se vacía. Sus opositores abandonan el salón. Él está solo.

Camina rumbo a la salida, pero en el segundo piso, donde están los afroamericanos segregados por los blancos, ocurre algo conmovedor. Los afroamericanos reconocen su valía, y se ponen en pie. A su modo, rinden tributo a su integridad. Pero Atticus no mira hacia arriba.

Yo tampoco lo hago. Generalmente me importa demasiado lo que los “hombres y mujeres” en la sala opinen de mí y de mi trabajo. Tristemente, la mayoría del tiempo, me quedo sola en la sala. Mirando sillas vacías. En ese momento, debería mirar hacia arriba. Allá es donde llevan las cuentas bien. Allá es donde se hace justicia y se valora la integridad.

Y, a final de cuentas, ése es el aplauso que cuenta. Arriba, no abajo.

3 de junio de 2010

Hombres, al fin y al cabo


Cuando oigo fariseos pienso en hombres barbudos y túnicas blancas, con las cejas fruncidas y caminando en grupos, detrás de Jesús, siguiéndolo, acosándolo, acusándolo, dispuestos a atraparlo.

Pero, creo suponer que Jesús no los veía así. No veía a un grupo de tres o cuatro “serpientes” venenosas, aún cuando llegaron a exasperarlo varias veces. Quiero pensar —pues así entiendo que es Jesús— que veía hombres, uno a uno, de modo individual y personal, y que el corazón le dolía.

Le dolía notar su terquedad, su indiferencia, su ignorancia. Porque a pesar de saber mucho, sabían tan poco; porque a pesar de tener mucho, tenían tan poco. Veía hombres, al fin y al cabo, no mejores ni peores que sus discípulos, no mejores ni peores que nosotros. Simplemente hombres.

¿La diferencia? Decidieron no seguirlo. Decidieron no creerle. Decidieron no amarlo. Aún cuando él los amó.