25 de octubre de 2010

Lectio Divina


En tiempos medievales surgió este método. Más que una forma de leer, es un recordatorio de cómo dialogar con Dios. ¿En qué consiste?

Lectio: la lectura del texto. ¿Qué dice?

Meditatio: la meditación del texto. Detenerse en un párrafo, una sección, una frase, y como cuando se prepara un té, dejar que la infusión transforme el agua simple

Oratio: la oración del texto. Usar frases para alabar, pedir, agradecer a Dios. Pedir prestadas del autor los conceptos que necesitamos hoy.

Contemplatio: la aplicación del texto. Dejar que el texto nos interprete a nosotros, que fluya en nosotros, que viva en nosotros. Que encarne en nosotros.

Un método sencillo, pero de gran utilidad. Que Dios me ayude a ser más fiel en mi tiempo a solas con Él. A final de cuentas, esto es solo un método, pero lo importante es que la Palabra more en abundancia dentro de mí.

22 de octubre de 2010

Eucatástrofe

Eucatástrofe: la más alegre de todas las tragedias. J. R. R. Tolkien inventó la palabra. En suma, se refiere a cómo los eventos concluyen una historia que resulta en el bien del protagonista. Está formada por el prefijo “eu”, bueno, y la palabra “catástrofe”, entendida en el mundo literario como la conclusión de la trama.

¿Cómo saber que es una eucatástrofe? En el Señor de los Anillos, todo termina bien. El anillo es destruido y Saurón es derrotado, aún a pesar de la debilidad de Frodo, la avaricia de Gollum y la tragedia final: Frodo no será el mismo nunca más. Sin embargo, todo sale bien.

En literatura, se puede confundir este término con “deus ex machina” o “Dios surgido de la máquina”. En este caso, la historia de repente cuenta con intervención divina que surge sin ningún antecedente en la trama. Es cuando, por ejemplo, de la nada sale una mano del cielo que libra al soldado de la batalla. ¿Cuál mano? ¿De dónde salió? En la eucatástrofe, sin embargo, aún lo sobrenatural es parte de la historia, y por lo tanto creíble.

Tolkien no se inspiró en los mitos, sino en la eucatástrofe por excelencia. El nacimiento de Cristo es la eucatástrofe de la historia. Y la resurrección, es la eucatástrofe de la encarnación. La Biblia está repleta de pequeñas historias, llenas de tragedia y con un final aparentemente no muy satisfactorio, pero que vista como un todo, nos trae esperanza y vida, un final feliz.

A veces mi vida simula más una eucatástrofe que una comedia o una tragedia griega. Lo que parece ser para mi mal, resulta para mi bien. Los problemas mejoran mi carácter; las pruebas me hacen confiar más en Dios. Y sé que el final será el mejor de todos: estar siempre con Él.

¡Cómo admiro a Tolkien! Pero aún más, amo al Escritor por excelencia: Jesús.

20 de octubre de 2010

Incertidumbre

Hacía mucho que no me encontraba de nuevo en esta encrucijada; en ese momento de vida en que no sabes bien a dónde vas. Por lo menos ahora sé con quién voy: con mi esposo y mi hijo (que aún está en mi vientre). Pero la incertidumbre sigue causando sus estragos.

¿Cuándo será? ¿Cómo será? ¿A dónde será?

Analizo mi actitud y concluyo en algunos detalles. Como siempre sucede, uno se aferra a lo conocido. No nos gusta el cambio, porque además de amenazante, provoca estrés.

Uno se aferra a las personas, a las cosas y a las rutinas. Pero al único a quien me debo aferrar es a Dios. Él no cambia; todo lo demás debajo del sol, sí. Bien lo dijo el Predicador: todo tiene su tiempo, pero lo único que se maneja bajo el término de eternidad es la Biblia y el alma humana. El resto, trae un sello de “temporal”.

Así que mientras navegamos como familia en este tiempo de incertidumbre, solo me dejo abrazar por el Piloto de la nave, confiando en que si él está al timón, todo saldrá bien. Le dejo a él los cuándos, los dóndes y los cómos. Me quedo con su promesa de que Él estará conmigo todos los días hasta el fin del mundo.

Y seguimos navegando…

14 de octubre de 2010

Forjando una Nación: El fin

Porque el fin de todo esto es:

"Recógenos, Señor".

Cumple en mí tu propósito. Salva a esta nación.

Esta serie estuvo basada en el Salmo 106 y en la Historia de México.

11 de octubre de 2010

Forjando una Nación: Latidos de Esperanza


Pero allí está siempre él.

Con todo:

a. Él mira cuando estoy en angustia. Observa la injusticia y la inseguridad. Nada pasa desapercibido por su ojo.

b. Él oye mi clamor. No da oídos sordos a mi llanto ni mi a ruego.

c. Se acuerda de su pacto. Él me salvó, me salva y me salvará. No me dejará hasta formar en mí a su Hijo.

Incluso, permite que los que me tienen cautiva tengan misericordia. Así que día a día veo pequeños milagros que acaban con la crisis. Relaciones personales que mejoran; rasgos de carácter que prosperan; un país con quienes aún esperan en Dios.

8 de octubre de 2010

Forjando una Nación: Crisis


Viene la crisis. Social. Espiritual. Material. Familiar.

Los enemigos oprimen. Otras naciones se enseñorean. La maldad abunda.

Viene la humillación.

Crisis, crisis, crisis. El momento más bajo, más lúgubre,
más temido. Inseguridad, conformismo, pesimismo, indiferencia. Un momento sombrío.

6 de octubre de 2010

Forjando una Nación: La Modernidad


Pero un pueblo global no es necesariamente mejor. No destruir la influencia de los pueblos vecinos es peligroso.

a. Porque viene la mezcla con otras naciones. Las costumbres se funden y se pierden los objetivos.

b. Porque se aprenden las obras de los demás, y en el proceso se diluye la identidad de un pueblo.

c. Porque uno termina sirviendo a los mismos dioses del Norte, el dinero y la fama, el individualismo y la avaricia.

d. Porque se sacrifica a los hijos con el fenómeno de la emigración. Aún uno permanezca en casa, el corazón puede estar cruzando la frontera.

e. Porque se derrama sangre inocente, la de aquellos que aún no nacen o que son ancianos.

f. Porque se contamina el corazón, y ya nada es igual.

(Ya falta menos)

4 de octubre de 2010

Forjando una Nación: Caen los caudillos


Porque cuando el pueblo irrita a Dios, a los líderes les va mal por causa de ellos.

Allí está Moisés, que no prestó atención a las órdenes y dos cosas sucedieron:

a. Su espíritu se rebeló. Porque llega un momento que decimos: "Ya basta". Porque en un momento dado nos cansa el trabajo del Señor, aunque no su obra. Porque nuestra humanidad cede y queremos actuar como veces anteriores. Nos desesperamos y no escuchamos el consejo de nueva cuenta. Porque las cosas nunca pasan dos veces de la misma manera.

b. Habló precipitadamente. Porque cuando el espíritu se rebela lo primero que reacciona es la lengua. Porque el corazón hastiado produce palabras que hieren y se equivocan. Porque lo que salió de los labios ya no se puede borrar.

Caen los caudillos cuando el pueblo no reacciona. ¿O cae el pueblo cuando los caudillos se equivocan?

1 de octubre de 2010

Forjando una Nación: Malinchismo


Al dar entrada a naciones extranjeras, me enamoré de sus costumbres. Me uní a sus cultos. Adopté sus credos. Me pareció más interesante seguir a sus Baales que a Dios. Supuse que sus fiestas eran más interesantes que las mías.

Provoqué con esto la ira de Dios. ¿Acaso no fue él quien me salvó? ¿Por qué recibían otros dioses lo que él merecía?

Afortunadamente, siempre hubo épocas para un Finees, una parte de mí que celó el lugar de Dios y detuvo el juicio; que se plantó frente a mi tienda con espada en mano, dispuesto a degollar toda altivez y rebelión.