4 de enero de 2011

En medio de la debilidad

Cuando más débil, más fuerte es él. Y puedo verlo. En medio de mi hora de necesidad, cuando siento que ya no puedo, cuando todas las puertas se cierran, surge él.

Quizá no de manera corporal, como muchos quisieran, sino a través de personas. No ángeles disfrazados de seres humanos, sino personas de carne y hueso. Gente que nos rodea y que nos ama, aún sin nosotros merecerlo.

Y eso he visto en mi vida en estos últimos días. Lo que yo creía imposible, comienza a materializarse, pero no porque yo sea fuerte, o porque lo merezca, o porque haga mucho por lograrlo. Todo lo contrario.

En medio de mi ineficiencia, mi torpeza, mi ignorancia y mi ineptitud, Dios ha mandado ayuda inesperada y esperada, puntual y cariñosa, que transforma los momentos complicados en dulces recuerdos, y que me muestra una vez más, que la vida es mucho más que cosas materiales, la vida es él y los demás, aquello que es eterno y duradero, y eso que jamás será vencido: el amor.

5 comentarios:

Maureen Herrrera Brenes dijo...

¡Qué lindo es descanzar en El!

Isa dijo...

Muy lindo mi Keila, es cierto que Dios nos suple a través de las personas que nos aman e incluso de las que ni siquiera nos conocen porque Él está aún en el trono y nos ama aunque sea inmerecidamente.
Besitos.

sgv17 dijo...

Esa ha sido mi experiencia este Diciembre 2010.

Karen dijo...

¡¡Qué bueno es Dios!!

Brisa. dijo...

Dios te siga ayudando y fortaleciando en este nuevo año amiga.
Un abrazo.

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