2 de junio de 2011

Divagando sobre la educación (1)


a. Al maestro le ofrecen un beneficio económico si sus alumnos salen con calificación alta en una prueba de conocimientos a nivel nacional.

b. Los alumnos no saben gran cosa.

c. El maestro ayuda a los alumnos a sacar una buena nota.

¿Cómo se llamó la obra? La educación en México. Triste, pero cierto. ¿Qué nos ha pasado? Podríamos culpar los programas, los profesores, los sueldos de los profesores, pero a mí me parece que lo que hemos perdido de vista es la disciplina. La permisividad y el libertinaje reinan hoy en el aula, por dicha razón, el progreso académico es menor, y la inseguridad, aún para niños, aumenta.

Propongo tres cosas…

La disciplina de la memorización

Sí, es una disciplina. Y no está pasada de moda. En la actualidad las “técnicas educativas” ven con menosprecio la memorización. Pero sin ella, preferiría no ser atendida por un médico que no se grabó los huesos del cuerpo y la ubicación de cada órgano, ni me gustaría escuchar una improvisación de Bach solo porque el músico no logró aprenderse las notas.

La memorización, en pocas palabras, es útil. ¿Qué memoriza uno en la escuela? Datos, sí, pero que a la larga se vuelven piezas vitales en el aprendizaje. Me refiero a las tablas de multiplicar, las fórmulas químicas, las capitales de los países, las reglas ortográficas. Quizá al principio no hay verdadera comprensión, pero un día las sacaremos del baúl de la memoria y harán magia.

Y por cierto, propongo que los niños –aún sin proponérnoslo- siguen memorizando. Saben las canciones de moda, los diálogos de películas, las malas palabras. ¿Por qué no llenar sus mentes y sus corazones de cosas buenas?

Finalmente, a los padres nos corresponde ayudarles a memorizar las Escrituras. Les estaremos dando un regalo al hacerlo. La Palabra de Dios les ayudará a “no pecar contra Él”, a “meditar en ella de día y noche”, a “ser sabio”, “perfecto… enteramente preparados para toda buena obra”.

Un niño de cinco años ya debería recitar el Salmo 23 y otros más. El salmo 1, el 121, el 8, el 24. Un niño de ocho años podría manejar con facilidad el capítulo del amor en Corintios, y declamar Filipenses 2:5-8. (Por cierto, qué pena que en la educación se ha perdido el arte de la poesía. ¡Qué hermoso era recitar a Rubén Darío o a Amado Nervo!) Y un niño mayor, Isaías 53, Juan 14, Juan 15.

No menospreciamos la disciplina de la memorización.

Continuará…

6 comentarios:

Reyna Orozco dijo...

Oh Keila Keila, cómo disfruto leerte, por qué crees que estoy a favor del homeschool? uno más de sus puntos positivos.
Te invito a leer esto que hago con mi nene http://lucyreyna.blogspot.com/2011/03/memorizacion.html

Nuria G. Arnáiz dijo...

¡Vaya que estás convencida, Keyla! Tu tono enfático me hace ver que has descubierto el "hilo negro" del aprendizaje. Yo también estoy a favor de la memorización e, inevitablemente, la repetición es la mejor fórmula. Aunque tampoco desdeño algunas novedosas herramientas para lograr una memorización más ágil, más duradera y, porqué no, más amena.
Ojala y el pequeño Ibrahim encuentre en tu teoría el mismo entusiasmo ;-). . . ¡Saludos!

Karen dijo...

En el Colegio en el que están mis hijos favorecen mucho la memorización. En el primer grado de preescolar deben memorizar su tarea, hay un concurso de poesía a todos los niveles, también el Spelling Bee, concursos de ortografía y de matemáticas, cálculo mental diariamente... Definitivamente un recurso infalible del aprendizaje.

Isa dijo...

¡Ay, mi Keila! Esto que has escrito es una gran verdad. No entiendo porqué han satanizado tanto la memorización y han puesto primero lo de la racionalización, pero esto es por andarse copiando de otros países.No estoy en contra de los segundo, pero primero necesitas tener datos para poder discernir.
Yo sé la capacidad neuronal que hay cuando hay memorización, esto hace niños inteligentes. Mira que me he puesto como tarea, decirles a mis alumnos de la ED y principamente a las mamás de la congregación, la necesidad de aprender la palabra de Dios. Debemos de seguir luchando!!!!!
Excelente escrito.

Hard Pop dijo...

Yo no estoy tan de acuerdo. Si creo que la memorización es útil, pero no lo más importante. No se trata de memorizar las tablas de multiplicar. En ese caso solo seria aprenderse que 9*9=81 cuando lo necesario es entender que esa multiplicación da ese resultado porque se suma 9 veces 9. Porque viene el caso de multiplicar 9*87 y alli si no creo que uno memorize hasta alli. Se trata acerca de comprenderlas. Y lo se porque de niño lo importante era la memorizacion, la "talacha". Pero comprendí que eso lo aprendes en el momento, pero si acaso no lo comprendes, que eso no se da con la simple memorización, a la larga el conocimiento desaparecerá. No se trata de memorizarte un libro, sus palabras (aunque algunas frases es útil por el impacto que provocan) sino entender la idea que el autor está detrás de él.

Estoy de acuerdo con la memorización de versiculos, pero con su respectivo comprendimiento. No es lo mismo para mi repetir mil veces 'El Señor es mi Pastor, nada me faltará' ha entender la magnitud de esas palabras, y eso sólo se da con razonamiento.

No estoy en contra de la memorización, como dices, es útil, pero ni de lejos es lo más importante, eso es aprender a poder tener criterio por nosotros mismos y poder diferenciar entre lo bueno y lo malo. Y eso no se memoriza.

¡Saludos desde Monterrey! :)

Anónimo dijo...

Creo que me he quedado pensando en el comentario anterior, y creo que sin memorización no hay razonamiento, estoy de acuerdo en razonar pero hay cosas que ni la razón, ni las matemáticas ni la mejor mente me van a hacer comprender o razonar por ejemplo el amor de Dios, me pregunto porque Dios me pide que su palabra la traiga en mi boca de día y de noche y medite en ella para ello creo que debo memorizarlo primero y luego razonarla, creo es un proceso que va unido pero la razón no es por lo que me guío, mi guía es Dios(en todas las formas que él nos habla), me pregunto como razono Abraham la orden de Dios de Ofrecer a su hijo, y podría hablar de muchas otras maneras en las que Dios no me pide que razone sino que obedezca y unas de sus ordenes es que memorice su palabra, hable de ella, medite en ella, estoy de acuerdo en que no solo es memorizar pero tampoco en el razonar sino en el obedecer por amor con fe, pues si uso solo la memorización y razón habrá momentos en que caiga en lo que me conviene y no en lo que Dios quiere y pide de mi(que muera a mi mismo, algo que la razón no me ayuda mucho), me preocupan las mentes que todo quieren razonar para aceptar las cosas y obedecer(probablemente sea yo una de ellas) pero he aprendido mejor a desarrollar la mente del poeta el cual mete su mente en el universo(y tal vez se pierde en el) tratando de una manera poética discernir pero también disfrutarlo y no como la mente del razonable, matemático el cual trata de meter en su mente finita el universo, pobre, nunca podrá; me pregunto como aprendemos a hablar, o escribir sino es por la memorización de reglas, vocabulario y no por la razón, no dudo que la razón es necesaria pero estoy seguro que sin memorización no habría razón, pero en vano serían estas dos cosas sino aprendo a obedecer. Me interesa este tema y creo(por algunos artículos que he leído) que la mejor manera de ocupar más área de tu cerebro es memorizando, siguiendo en la razón vean como funcionan las computadoras por ejemplo así tuviera el mejor procesador sería nada sin una memoria la cual pueda proveernos con que trabajar o razonar, esto lo digo solo desde el punto de vista del aprendizaje, pero no me quedo solo ahí. Con todo esto no puedo decir que lo mejor es la razón o que mejor es la memorización sino que se conjuntan y sirven pero nunca serán el objetivo de la educación sino las herramientas para desarrollar un hombre o mujer para que conozca y obedezca a Dios en todas las facetas de su vida.

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