21 de julio de 2011

Criando y creando

Te susurro, aunque a veces alzo la voz. Comienza la etapa en que tú protestas y yo también. Entonces se acumula la frustración en ambos, aún a tan temprana edad, y me cuestiono tantas cosas. Ese es el problema de tu madre: no deja de pensar.

La pregunta es: ¿para qué te estoy criando? No en el sentido de porqué lo hago, sino para qué lo hago. ¿Qué quiero que seas en el futuro? Se me ocurren respuestas bonitas de revista para mujeres o de libros de auto desarrollo.

Quiero que seas una persona con valores que aporte a la sociedad. Quiero que crezcas y te realices en aquellas cosas para lo que eres bueno y te gusta. Quiero que tengas un buen trabajo, una familia feliz y una vida plácida.

Eso último es el sueño americano. Dinero, comodidad, cero problemas. Yo le llamo, una idea de fotografía. ¿Te has fijado que no subimos a facebook fotos que no nos convengan? Es más, a ti ni siquiera te fotografiamos cuando lloras. No queremos pensar en tu dolor, ni en tu berrinche. Tratamos de ahorrarnos esos pensamientos.

Volviendo al tema, pienso si Sara sabía que criaba a Isaac para una vejez con ceguera. ¿Sabía Elizabet que criaba a un solitario, paria de la sociedad, que moriría asesinado por un rey déspota? ¿Pensó Betsabé que su hijo acabaría mal sus días, repleto de mujeres y dioses paganos? Supongo que no. O tal vez sí.

¿Cómo pensaban las madres de aquellos tiempos? En la Edad Media se daban por bien servidas si sus hijos sobrevivían la infancia. En otras épocas solo rogaban un trabajo decente. Pero hoy no. Queremos súper niños. Deseamos que ustedes reciban lo que nosotros carecimos.

Me pongo a pensar si te estoy criando para ser un siervo de Dios o un siervo de ti mismo; si te educo para el sufrimiento o te evito el sufrimiento creyendo que con eso te hago un bien. Ya sabes que me gusta divagar…

A final de cuentas, mejor clamo a Dios como los padres de Sansón: “Señor, ¿cómo criaré a este niño?” (paráfrasis mía). Que Dios me ayude a criarte, pues en el proceso, él estará creando tu carácter. El Creador te ha dotado con todo lo necesario para aquel propósito futuro que tiene para ti. A mí solo me toca criarte. Y sin él, no tendré éxito. Así que dejo todo en manos del Creador.

7 comentarios:

Nuria G. Arnáiz dijo...

Mi querida Keila:

He disfrutado mucho tus entradas en el blog pero debo confesar que ésta, por mucho, me reflejó una parte humana de la madre/escritora de Ibrahim.

Eso, para los simples mortales como yo, es un regalo, oro molido por la honestidad y el valor de reconocer la limitación y la incertidumbre, y no respuestas doctrinales que dan la falsa idea del control sobre el futuro de nuestros hijos.

Gracias, Keila.

P.D. ¡No bajes el switch de "pensar" a tu mente! ¡Prohibido!

Margie Hord dijo...

Gracias Keila. Gracias a Dios por lo que nos enseña en la maternidad. Cuando eran chicos mis hijos era más difícil sentarme a escribir, pero a la vez Dios los usó como sus maestros para aprender mensajes espirituales y otros.

Laura Giraldo dijo...

waw definitivamente tu lo haces caer a uno en cuenta... en lo cierto que pasa habitualmente en nuestras vidas frustradas a causa de la monotonia... pero he encontrado que tu palabra abre el pensamiento de las personas; gracias¡¡¡¡

Triple dijo...

Muy bueno, para ponerse a pensar. Gracias amiga!!

Maureen Herrrera Brenes dijo...

En la tarea de la maternidad, como en todo lo demás que emprendemos en la vida, es imprescindible descansar en la gracias de Dios. Abrazos desde Costa Rica, Keila.

sgv17 dijo...

He pensado lo mismo como educador.

Que Dios nos ayude!!

Mary Argumedo dijo...

Los hijos duelen en el corazon, en el alma, en los huesos en todo el cuerpo y aun mas cuando se alejan de Dios. Orar por ellos es la solucion, clamar hasta quedarnos sin aliento. Dios mio te sigo rogando por mi hijo Orlando y por mi pequeño Josue, son tuyos tu me los diste, Gracias Dios.
Mary Argumedo

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