He recibido muchos consejos en los últimos meses. Y en el proceso, he aprendido valiosas lecciones de cómo aconsejar a otros. En un análisis frío, he también concluido en que yo misma he sido pésima consejera durante mi vida, y que he cometido error tras error, que ahora, quizá por lo vivido, quisiera cambiar.25 de febrero de 2011
Divagando sobre consejos
He recibido muchos consejos en los últimos meses. Y en el proceso, he aprendido valiosas lecciones de cómo aconsejar a otros. En un análisis frío, he también concluido en que yo misma he sido pésima consejera durante mi vida, y que he cometido error tras error, que ahora, quizá por lo vivido, quisiera cambiar.23 de febrero de 2011
El proverbio del día
Como siempre, abro la Palabra y encuentro justo lo que necesitaba. Esta vez se trató de un proverbio. 20 de febrero de 2011
Esto también pasará
He vivido una Montaña Rusa de situaciones y emociones desde principios de febrero que me ha dejado sensible, fatigada, a veces desanimada. Pero en los momentos más oscuros, esta frase ha venido a consolarme. "Esto también pasará".10 de febrero de 2011
¿A quién iré?
Pedro sabía bien lo que decía. ¿A quién iré? Tú tienes palabras de vida eterna, tú tienes consuelo, tú tienes comprensión.
Porque tú sabes bien lo que es mirar a un hijo sufrir. Porque tú sabes bien la impotencia que su soledad provoca. Porque tú sabes bien cómo se parte el corazón ante sus dolencias.
¿A quién iré? A ti. Solo a ti.
1 de febrero de 2011
Si supiera

Esta semana me acompaña el hermano Lawrence en mis reflexiones, un monje del siglo XVII que no creyó en las oraciones convencionales y repetitivas, sino que propuso “practicar la presencia de Dios” durante el día mediante pequeñas oraciones elevadas de gratitud, de petición, de súplica.
Sugirió no perder de vista su presencia durante la jornada. Orar y laborar; laborar y orar. Un hermoso ejercicio que nos acerca más a Dios y nos hace conscientes de su interés por nosotros en todos los detalles del diario vivir.
Sin embargo, por hoy me quedo con una frase que me conmovió profundamente. “Si supiéramos cuánto nos ama el Señor, estaríamos listos para enfrentar la vida constantemente, con sus altas y bajas”.
¡Ah, si supiera! Si supiera que la presente aflicción es por mi bien, si supiera que la presente alegría es por mi bien, si supiera que la presente preocupación es infructuosa porque Dios ya tiene todo bajo control, si supiera que él me ama tanto…
Lo sé y no lo sé, lo intuyo y no lo intuyo. Gracias, hermano Lawrence, por recordarme cuánto me ama Dios.