10 de septiembre de 2012

Se hace camino al andar


A veces me pregunto qué es la vida con Cristo. He conocido a tal variedad de personas que dicen seguir a Cristo, que esto solo aumenta mi confusión. Están los perseguidos, quienes dan su vida por su fe y viven con la constante amenaza de prisión o muerte. Están los agotados por el ministerio, que dedican su vida a una organización llamada iglesia y a los programas que en hay ella. Están los que pasean por la vida con rutinas envidiables, poco compromiso y felicidad aparente.

Y luego estoy yo misma. Con una lista de bendiciones y gratitudes; con miedos internos que me paralizan y una insatisfacción que asoma sus narices de vez en cuando. Con luchas y deseos, con problema tras problema, con pocos días soleados y muchos nublados.

¿Qué es la vida cristiana? Leo de los hombres del Antiguo Testamento. La variedad me deja pasmada. Unos perseguidos, otros millonarios. Unos gobernando, otros esclavizados. Unos escribiendo poesía, otros redactando historia. Unos preocupados por la idolatría, otros exigiendo pan del cielo.

¿Qué es la vida cristiana? Leo biografías de hombres de fe. La variedad me deja pasmada. Unos dando ayuda humanitaria, otros filosofando sobre la teología. Unos considerados perdedores, otros admirados y proclamados héroes.

La Biblia utiliza muchas metáforas para describir la vida cristiana. Yo elijo una para este pequeño recorrido. Escojo el peregrinaje. Porque la vida cristiana no es constante, sino variable; no es predecible, sino impredecible. Porque los que hoy tienen, quizá mañana no tengan. Porque los que hoy son perseguidos, tal vez mañana encuentren libertad.

Y haciendo eco de la pregunta que abre este libro, me digo: ¿y cuál es el camino? El camino es Jesús, ciertamente. Él es la senda que guía al Padre. Pero el peregrinaje, el día a día rumbo al destino, no lo vemos con claridad. Generalmente solo alcanzamos a percibir lo que está delante, a un paso de distancia. Por eso me apropio de aquella frase tan cierta: “Se hace camino al andar”.

No pretendo escribir algo que dé luz sobre las grandes cuestiones de la humanidad ni de la cristiandad. Solo divago, solo medito, solo escribo, andando en el camino, y descubriendo el paso siguiente. Y si al hacerlo, a alguien inspiro, o si algo de lo dicho consuela, me daré por bien servida.

Y ahora, andando…

1

5 comentarios:

Nuria G. Arnáiz dijo...

Simple conclusión y compleja aplicación. Buena reflexión, Keila. Saludos.

Maureen Herrrera Brenes dijo...

Aquí voy yo también, compañera peregrina. Me recuerda la canción "El himno del cristiano", del dúo Esperanza. Abrazos, Keila.

Daniela Encina dijo...

Muy lindo...
Saludos peregrina.

Andres sgv dijo...

Seguimos, un paso a la vez.

Gordo dijo...

He leído y disfrutado varios artículos vuestros que me han alentado. Me da la impresión, amiga Keila, que aquellos que nos peleamos con las palabras ante la pantalla blanca de una computadora, somos los que pensamos mucho sobre la vida cristiana y por lo mismo siempre tenemos numerosas preguntas y pocas respuestas.Afortunadamente nuestro amigo Jesús nos facilita la hermosura de su luz y eso nos hace más que vencedores. Sale y vale.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...