23 de julio de 2013

Un regalo envuelto en fragilidad

La vida nos presenta regalos envueltos en fragilidad.

A las esposas nos ha dado en nuestro cónyuge un vaso frágil. A los esposos les ha dado un vaso más frágil. Pero a final de cuentas, ambos somos débiles, frágiles, delicados.

A los amigos nos ha dado una vela que titila. Porque los amigos estamos ahí en las buenas y en las malas. A veces yo he sido la vela a punto de apagarse que una amiga enciende con un abrazo. En otras -creo- yo he podido verter un poco de luz a una amiga que titila.

La santidad, por ejemplo, viene envuelta en sufrimiento, pues no hay otro medio para sacar lo mejor de nosotros sin pasar por el fuego del refinador.

Y finalmente, el mejor regalo, el don de Dios por excelencia, vino a este mundo envuelto en la fragilidad de un bebé.

Los mejores regalos son frágiles. Cuidémoslos.



4 comentarios:

Brisa. dijo...

Hermoso!!!

Marian Garcia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marian Garcia dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marian Garcia dijo...

Hermoso Keila,a veces Dios nos utiliza para animar a quienes menos nos imaginamos... Gracias! Muchas!

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